Aquel sábado 11 de abril de 1970

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El sábado 11 de Abril de 1970, Ciudad Guayana conmemoraba los 153 años de la gloriosa Batalla de San Félix, donde el General Manuel Carlos Piar liberaba del yugo español a la provincia de Guayana. Es posible que ese día en el Ilustre Concejo Municipal; en la Plaza Bolívar o en el emblemático Cerro “El Gallo” de San Félix se haya celebrado algún acto para recordar la importante hazaña. Sin embargo, lo que si recuerdo perfectamente es que: a las 7 de la noche de ese mismo día, al otro lado del caudaloso Caroní se realizaba un hermoso acontecimiento lleno de esperanzas y de sueños, allí se daba inicio lo que ya en varias entidades del país era una realidad. Esa noche, el espacio ocupado por las canchas deportivas de la empresa “Orinoco Mining Company” en Puerto Ordaz y en especial el amplio campo de béisbol y sus dos pequeñas pero acogedoras tribunas de concreto, estaba totalmente iluminado por decenas de reflectores que irradiaban sus destellos desde las altas torres que los sostenían. El motivo, la regia inauguración del primer campeonato de béisbol menor organizado por el Directorio Regional de CRIOLLITOS DE VENEZUELA en el estado Bolívar y que llevo el nombre de: “Dr. José Del Vecchio”.

En el lucido acto todos disfrutamos del espectáculo, donde quizás, muchos de nosotros por primera vez veíamos en vivo a niños correctamente uniformados como jugadores de béisbol al igual que sus noveles tecnicos, quienes acompañados de sus lindas madrinas desfilaban al ritmo marcial de la banda seca traída de la vecina Upata y perteneciente al Colegio “María Inmaculada”. Ocho (8) fueron los equipos participantes: A. J. de Sucre, Arichuna, Chatarraven, INCOV, Manoa, Moreno de Mendoza, Villa Brasil y Villa Colombia y más de 120 los jugadores. Hoy día, esos jugadores tendrían 58 años de edad, ya serán padres e incluso abuelos y ninguno de ellos tomo el camino hacia el béisbol profesional y sí, el camino que los llevó a convertirse en buenos ciudadanos.

Sin duda alguna, todos los que de una u otra forma estuvimos como “actores de reparto” esa noche, estábamos transitando por un camino ya iniciado, con marcadas huellas para que estas fuesen observadas y seguidas por otros “caminantes” de nuestro estado, como se ha podido comprobar a través de estos 45 años continuos; pero “el caminante” que comenzó a andar para hacer ese camino, fue un visionario “maracucho” que estuvo residenciado junto a su esposa e hijas en la vecina población de El Pao y quien es merecedor de reconocérsele por siempre como “El Padre de los Criollitos en el estado Bolívar”. Ese ser humano ejemplar se llamó: DIONISIO ABREU.

¡Gracias Dionisio, y que Dios te bendiga eternamente!

Ahora quiero señalar un párrafo del articulo “Los Criollitos de Guayana” escrito por un cronista de Caracas que aquel sábado 11 de abril estuvo acompañando a la representación del Directorio Nacional y que fue publicado 9 días después en la revista “Criollitos”.

“Testigos hemos sido del dinamismo del Sr. Dionisio Abreu, que con tesón merecedor del mejor elogio, día tras día, con esfuerzo grande y, no siempre comprendido, ha logrado llevar a cabo dicha inauguración, y ha sabido hacerlo con el discreto recato de que su nombre no aparezca; pero es de justicia, por lo que a el se refiere y por lo que tiene de estimulo, es de interés dar testimonio de su labor.
Ciertamente que ha encontrado colaboradores a quienes la misma desinteresada preocupación a unido hasta lograr los magníficos resultados que pudimos comprobar en la inauguración”.

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