Carniceros trabajan a pérdida

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Debido a la abrumante escasez de carne que existe en los mercados de Guayana, los consumidores se ven en la necesidad de sustituir este producto por pollo o gallina, pues la búsqueda se convirtió en una verdadera odisea.

Habitantes de Puerto Ordaz y San Félix aseguran que en los abastos bicentenarios y mercales llega con regularidad la carne. No obstante, la dificultad comienza cuando para adquirirla deben hacer colas kilométricas.

Desde hace dos años Sonia Vásquez atiende un puesto de empanadas en el sector Castillito, en Puerto Ordaz, ella explica que no consigue la carne para preparar el desayuno criollo, situación que la obligó a eliminar esta comida de su lista de variedades que ofrece al público.

Caso similar ocurre con la señora Rosario, quien vendía parrillas en la avenida principal de Unare, y cuyo intento por buscar la carne y evadir las colas que se forman diariamente en Alta Vista, no tuvo éxito. Sin embargo, para cerrar las puertas de su negocio, hoy en día sustituye su anterior plato por pescado frito, notando que los clientes no dejaron de acudir a su negocio.

La razón de esta escasez la tienen los dueños de las carnicerías, quienes aseguran que el problema radica en la falta de acuerdo entre los productores y el Gobierno nacional, “no hay un precio fijo ni mucho menos justo, los consumidores creen que nosotros estamos especulando al vender un kilo de carne a 400 o 600 bolívares y eso no es así, si nosotros vendemos al precio regulado estamos perdiendo ganancias e incluso debemos poner de nuestros bolsillos para comprarla, eso no es razonable”, aseguran que ningún comerciante se propone emprender un negocio para perder.

Keysi García, empleada por más de dos años de la carnicería “El Dueño”, sostiene que su jefe no vende más carne desde hace cuatro meses, prefirió ofrecerle al público productos similares como chuleta ahumada, hígado, huesitos y otras charcuterías, “estamos de manos atadas, sí existe una superintendencia de precios justos para los pobladores, pero no existe un organismo que defienda a los comerciantes quienes se ‘matan’ por llevarle a los habitantes productos frescos y de calidad”.

Alexis Pérez, consumidor, explica que la especulación no viene de los carniceros, sino de los distribuidores que quieren ganar más de lo previsto. “Todo es una cadena, si usted altera un precio en los constantes filtros que tiene que atravesar el producto, terminará el precio afectando al más débil, en este caso al comerciante o comprador”.

MAQUINARIA SIN REPARAR

Las herramientas de trabajo de los carniceros están al filo de la escasez e inflación, puesto que los repuestos para arreglarlas no se consiguen, por ejemplo los aceites de engranajes del molino para la carne no se encuentran en la ciudad, muchos de los comerciantes temen por sus equipos, ruegan que sus máquinas no presenten fallas, pues aseguran que ya sus alternativas se agotaron.

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