Con el mundo a favor…

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No nos cansaremos de repetir que nuestro mayor recurso es también nuestra mayor amenaza, el interés del imperio que mantiene su mirada fija sobre Venezuela y utiliza a sus voceros para amedrentarnos (jefes militares, como Stewart, valga acotar, especialista en guerras cibernéticas o los voceros del senado que intentan vilipendiarnos como funcionarios y como patriotas), no es por resguardar al Pueblo venezolano ni evitar que se fragüe un ‘régimen’ profanador de derechos humanos, el verdadero y único interés es volver a regir sobre la declarada mayor reserva de petróleo del mundo.
Pero Venezuela no es el mismo país manipulable de hace cuarenta años, somos un Pueblo despierto y consciente de la amenaza latente proveniente del país que casualmente es de los más altos consumidores de petróleo, ése que ha pretendido violentar nuestra soberanía reiterativamente desde hace 15 años, desde que un gobierno socialista decidió reducir la bonanza hacia fuera para ampliar su alcance en el escenario más importante: nuestra propia Patria, hacer justicia social desde la atención integral, sumando programas y misiones sociales a través del subsidio que permite esa “codiciada” bonanza petrolera.
En este despertar no estamos solos. Existe una solidaridad internacional plena, cada vez más comprometida, entre los países que acertadamente decidieron cambiar el rumbo impuesto desde las potencias capitalistas que hoy se desmoronan, para vivir un proceso que nos invita a humanizarnos, sustituyendo cualquier otra prioridad por las necesidades de sus individuos, de sus ciudadanos. Hoy Venezuela ha encontrado en grandes aliados el espaldarazo que necesitamos para entender que estamos en el rumbo correcto y que no es cualquier guerra psicológica ni económica la que nos va a torcer la decisión de seguir siendo libres, independientes.
Rusia, China, así como los países miembros del G77, consideraron entre otras razones, que las sanciones unilaterales impuestas a Venezuela por el gobierno de los EEUU (además de descontextualizadas) socavan el principio de la no intervención expresado en la Carta de las Naciones Unidas; es decir, el 80% del mundo rechaza la inherencia atroz que se cierne sobre nuestra tierra soberana, son testigos que en el momento correcto denuncian la situación irregular para sentar un precedente y evitar que estas acciones trasciendan, e incluso toquen a otras naciones.
Llama la atención que las sanciones, los amedrentamientos y juicios emitidos por el norte sean vitoreados por un oposicionismo irresponsable que aun no ha medido las consecuencias de las alianzas peligrosas que mantiene con el eje imperial capitalista. Ojalá entendieran que las agresiones propias de un intervencionismo y las balas enemigas no reconocen tendencia política, vendrían contra todas y todos los venezolanos.
La guerra contra Venezuela existe, tiene un propósito claro. Sólo podemos hacerle frente desde la conciencia colectiva y patriota. Se necesita una oposición a la altura del momento histórico que vivimos, ya lejos de las pataletas malcriadas de quienes pretenden ‘transiciones’ antidemocráticas, ese oposicionismo que es espejo de la caduca democracia ‘representativa’ va en contra no solamente del gobierno nacional, sino en contra de la Patria Soberana que también es de sus hijos e hijas… y en contra del 80% del mundo que abrió los ojos ante la amenaza latente, mientras ellos siguen persuadidos por el infame neoliberalismo.

Viviremos y venceremos.

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