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jueves, 02 de septiembre de 2010 |
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Un sistema social, esa realidad, se traduce en ideas que le son propias, lo identifican, lo marcan. Esas ideas guían las acciones. Un sistema social tiene un cuerpo de ideas que lo perpetúan, lo defienden, lo reproducen. Una Revolución, que es la sustitución de un sistema social, tendrá a su vez un sistema de ideas que guíe la sustitución y prefigure el nuevo sistema social, lo va creando en las entrañas de lo viejo. Del sistema de ideas dependerá la suerte del sistema social. Cuando éstas chocan con la realidad, es síntoma de su agotamiento. Cuando las ideas nuevas prenden en el alma colectiva, es signo de la llegada de su hora, la realidad clama por cambios. |
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jueves, 02 de septiembre de 2010 |
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En Venezuela, en el mar de contradicciones en que nos movemos, junto al sistema penal formal, existe un sistema penal paralelo, no subterráneo, sino que se desenvuelve a la luz del día y que tiene que ser denunciado, tanto en la academia, como en el ejercicio profesional. El Código Penal y el COPP prevén una serie de principios y normas que constituyen letra muerta, siendo otra la realidad y otras las leyes que se cumplen rigurosa y religiosamente. Enunciaré algunas de ellas: 1. La ley del diferimiento: el que se ve atrapado en las redes de un proceso penal tiene que acostumbrarse a oír y padecer la expresión: diferido el acto o la audiencia. Las razones son muy variadas: el Fiscal tenía otra audiencia a la misma hora; el procesado no pudo ser trasladado porque no había transporte o porque "no lo encontraron en la propia cárcel"; la víctima no compareció; el expediente no llegó; o, sencillamente, un cartel a las puertas del tribunal anuncia que "no hay despacho, ni secretaria" o "el tribunal está en inventario". |
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