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Millares de productores agropecuarios están de nuevo al pie del cañón en unos 300 mitines en las rutas, donde instalaron tractores, banderas albicelestes, carteles y panfletos contra la mandataria BUENOS AIRES - Otra huelga de agricultores hartos por los impuestos a la codiciada soja dejó esta semana en la cuerda floja al modelo de lucha contra la inflación y reparto de riqueza de la presidenta Cristina Kirchner en Argentina, uno de los mayores productores y exportadores mundiales de alimentos. "Son rencorosos, orgullosos, soberbios", disparó contra el matrimonio que concentra el poder en la nación sudamericana uno de los líderes más populares de la protesta, Alfredo de Angeli, quien es aclamado como un héroe en cada pueblo y cada ciudad que visita en la rica Pampa Húmeda y aledaños.
Trepado a una camioneta, De Angeli es una personalidad emblemática de la rebelión agraria, luciendo un pañuelo de gaucho alrededor del cuello, gorra, chaqueta y pantalón de jeans, como los millares de sojeros, trigueros y ganaderos que se consideran embarcados en una epopeya patriótica. "Se volvieron locos. Ahora no es culpa nuestra. Les ofrecimos hablar de retenciones (impuestos a las exportaciones) y no quisieron", contraatacó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el tercer hombre con más poder e influencia en el Gobierno después de la pareja Kirchner. La negociación en medio de una frágil tregua en la huelga de 21 días organizada por el campo en marzo fracasó estrepitosamente esta semana y los contendientes se acusaron mutuamente de intransigencia al discutir el impuesto a la soja, cada día más demandada por China, India, Europa y América latina. Las declaraciones incendiarias de ambos bandos no hicieron más que reflejar la dura puja por la multimillonaria renta de la oleaginosa, llamada el 'oro verde' en la Argentina del siglo XXI, con una cosecha valuada este año en unos 24.000 millones de dólares. AFP Defensa de la renta El Gobierno quiere adueñarse de una parte de león de semejante renta, al calcular, respecto de 2007, un alza de 9.000 a 11.000 millones de dólares en la recaudación de tributos a las exportaciones de soja. Pero los agricultores han puesto de nuevo el grito en el cielo con el argumento de que será lisa y llanamente una confiscación si el precio internacional supera los 600 dólares la tonelada y el Gobierno aplica sobre el excedente un durísimo porcentaje tributario de 95%. |