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Antonio Ecarri Bolívar En los regímenes democráticos es necesario, para su perfeccionamiento, que se respete y estimule el ideal de la simetría, es decir, de la igualdad de todos frente al autoritarismo sectario y excluyente. Porque no se puede decir que estamos en un régimen democrático si somos solamente iguales ante la ley -teóricamente hablando- sino que es necesario, en las relaciones sociales de la vida cotidiana, sentirnos con la libertad de elegir sin que ningún poder omnímodo nos presione para tomar la decisión de escoger a nuestros representantes.
Ahora bien, si somos libres para escoger a nuestros gobernantes, mientras podamos hacerlo, sería una flagrante contradicción darnos el lujo de permitirnos la licencia de escurrir el bulto y permitir que alguien lo venga a hacer por nosotros. Además, si sabemos que estamos frente a la amenaza real de un régimen autocrático y tenemos la posibilidad de cambiar las cosas, con nuestro voto, entonces perder la oportunidad de hacerlo con una abstención, consciente o inconsciente, más que una idiotez es un crimen contra la democracia y la humanidad, que no nos perdonarán las próximas generaciones. La democracia no es, entonces, sólo elección por libre que ésta parezca, mientras existan grupos oligárquicos, familiares, partidistas o económicos, que quieran o pretendan condicionarla para su beneficio, sino que es a través de la búsqueda de canales de participación como estaremos, en consecuencia, logrando su perfectibilidad. Quienes defienden aún la idea de la abstención debemos hacerle algunos recordatorios pertinentes, como los resultados de las pasadas elecciones en el estado Miranda, en la alcaldía de Sucre y en éste, nuestro estado, porque si los abstencionistas no hubiesen existido o, mejor dicho, si la abstención hubiese sido mínima los resultados hubiesen sido exactamente lo contrario a lo que terminó ocurriendo. La abstención puede perjudicar, indistintamente, al gobierno o a la oposición, y ya hemos visto cómo en los estados Miranda y Carabobo, así como en la Alcaldía de Sucre, la no participación perjudicó a la oposición. En cambio, si nos detenemos un momento a ver los resultados del referéndum del 2 de diciembre pasado, nos daremos cuenta de que fue el oficialismo el que salió perdiendo, pero no sólo por su abstención, sino porque muchos de sus partidarios votaron contra la reforma promovida desde el gobierno, lo que compensó los centenares de miles de militantes de la oposición que, como si no les interesara el país, no fueron a votar. Esa gente, que se dice de oposición pero no vota, sería más racional que participara, aunque fuese a favor del gobierno, porque por lo menos estarían dejándonos saber su adhesión a alguna ideología o, aunque sea, a un mínimo de responsabilidad ciudadana. Pero tener una supuesta posición tomada, pasarse la vida hablando mal del gobierno para terminar sin expresarse, es como tomar agua sin sed, secarse sin mojarse previamente o leer un periódico viejo, porque la consecuencia es exactamente la misma: de una futilidad impresionante y de una estulticia que raya en lo ridículo. A votar todos el próximo domingo, por el candidato de su preferencia, y no venga usted luego con el cuento de que no debió haber ganado tal o cual postulado, si usted con su tremenda irresponsabilidad no acudió a la cita electoral, porque “después del ojo sacado no vale Santa Lucía”. |