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 Aumenta la construcción de ranchos ante la falta de respuestas gubernamentales Upata- El alto déficit habitacional que vive la ciudad de Upata, ha obligado a más de ochenta familias a construir sus barracas a las orillas del río Yocoima. Muchos de estas personas dicen conocer el riesgo de estar tan cerca de la fuente fluvial, sin embargo sostienen no tener otra opción que vivir siempre alerta ante una repentina crecida de las aguas. Aunque el referido río está canalizado y desde muchos años no se desborda, como en la década pasada, ahora presenta un alto riesgo de contaminación al ser el punto de llegada de todas las cloacas de Upata, también sirve de paso peatonal para indigentes y delincuentes.
El río Yocoima es un corto río de Venezuela con un curso fluvial de aproximadamente 75 km de recorrido longitudinal, localizado en los municipios Piar y Caroní al norte del estado Bolívar, donde forma la frontera septentrional de esta entidad federal con el Delta Amacuro, por lo que constituye el último tributario del río Orinoco localizado en el estado Bolívar. Forma una pequeña cuenca de unos 2.500 km², hacia la cual drenan riachuelos y torrentes de la franja occidental norte de la sierra de Imataca, así como caños provenientes de las tierras y colinas selváticas y de sabana de las zonas de San Lorenzo, Norte de Santa Rosa, Sabaneta, Sabanetica, el valle de Upata, Altagracia, El Valle, Los Rosos, Sucutum, y las llanuras bajas del oriente del municipio Caroní, concretamente de las parroquias rural Yocoima, y urbanas de Vista Al Sol y 11 de Abril. Partiendo desde el sector de El Guamito, hasta la comunidad de Alaska, el tradicional río, cruza la capital del municipio Piar, rodeado de barracas y basura y las tres últimas gestiones de gobierno incluyendo la actual, no han tomado con seriedad el problema. Yelitza Hernández vive con su familia conformada por seis personas en su mayoría niños, a menos de diez metros de la canal; hace cuatro años que junto a su esposo, tomaron la decisión de construir una barraca a orillas del río por no tener otro lugar. Sin embargo las cosas se han complicado por el delicado estado de salud, que presenta la madre de familia. “Sufro de una cardiopatía congénita, debo ser operada con urgencia en Caracas, pero mientras tanto los médicos, me recomiendan dejar de vivir en la barraca, porque esto me afecta más. Nosotros necesitamos por lo menos un cuarto construido en bloques, para tratar de cuidar mi salud”, afirmó. Manifiestan estas personas que han realizado varias solicitudes a la alcaldía de Piar, pero no han tenido una respuesta positiva. Pobreza extrema A pocos metros del rancho de Yelitza, se encuentran dos ancianos, viviendo en una barraca a medio construir. El vecino más cercano que tienen es el río, sintiéndose plenamente desatendidos por sus familiares y las instituciones públicas responsables de su bienestar. “Mi nombre es Encarnación Maravae, mi problema es que no tengo casa, ese rancho está que se cae, no tengo quien me preste una ayuda, tan sólo una vecina que en algo me aporta”, añadió. La septuagenaria, asegura que ha sido víctima en varias oportunidades de la delincuencia que no escatiman su condición, mucho menos su edad. “Hace un tiempo se llevaron las bombonas, ropa, cama, bueno casi todo”, acotó. Producto del abandono la mujer, sostiene que su único acompañante es Cesar Rivas, un anciano de 83 años, que desde hace un tiempo se encuentra en el lugar, padeciendo una enfermedad en los pies que no lo deja caminar. “Nosotros estamos solos yo lo que pido es que nos ayuden que se apiaden de nosotros, pues ya estamos viejos y enfermos y es poco lo que podemos hacer”, manifestó Rivas. La condición que presentan estas personas, exige una rápida respuesta de parte de la alcaldía de Piar, pues más allá de una casa, los dos ancianos al igual que la joven madre, requieren de atención médica urgente y el apoyo de pequeñas estructuras dignas de un hogar. Plan de viviendas Los diferentes programas de viviendas en esta ciudad han experimentado en los últimos años todo tipo de inconvenientes uno de los principales el cambio constante de las políticas habitacionales por parte del gobierno central por la remoción del titular del ministerio de hábitat y vivienda. Proyectos como: Chapire, Los Rosales y Villa Salud son muestra de ello. El alcalde Gustavo Muñiz, anunció hace un mes la construcción de nueve edificios que albergarían más de doscientos apartamentos aprobados por el ministro Diosdado Cabello. Ya el terreno fue establecido en la avenida Rómulo Gallegos, al lado del liceo bolivariano obra que actualmente está paralizada ante la espera de los recursos para la segunda etapa por parte del Seniat. Falta de planificación El crecimiento de la ciudad es constante, pero la falta de políticas en materia de planificación, permiten el descontrol y construcción de sectores enteros, en zonas de considerado estado de peligrosidad. Recientemente el alcalde Gustavo Muñiz, manifestó que la institución que representa, no está en capacidad de construir casas, mientras que el municipio solicita según el último estudio realizado por la gestión del ex alcalde Francisco Contreras, el número requerido de vivienda es de siete mil. |