Cuando el “Noísmo” se hizo ley (y II)

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Los habitantes del interior del país, mucho más afectados por el simple hecho de no vivir en la capital, se vieron en la imposibilidad de recibir alimentos, productos de limpieza personal y medicamentos, los cuales eran enviados usualmente por familiares ante la escasez en sus regiones, pero que a causa de una interpretación de la Gaceta Oficial N° 40.351, promulgada por el gobierno nacional, la cual prohibía expresamente el envío de artículos de primera necesidad a Colombia, fue aplicada igualmente dentro del territorio nacional, vulnerando derechos y comprometiendo definitivamente la situación de millones de venezolanos que habitan las distintas zonas del país.

Ese miedo por la incertidumbre de tener un número considerable de funcionarios de Estado que lo único que saben es actuar reactivamente, que no le importan leyes ni principios, que en su accionar colérico contribuyen a contaminar aún más la ya golpeada situación nacional, fue un ingrediente fundamental para este noísmo tan chocante y que no nos representa realmente como sociedad.

Somos mucho más que eso, somos un país lleno de gente buena, trabajadora e inteligente. Hemos sido testigos de grandes logros, somos herederos de una historia envidiable y autores de otra que al día de hoy se está escribiendo. El noísmo no nos representa, no es nuestro, lo adoptamos sin querer, sin saber. Dejemos esta patología a un lado y enfoquémonos en atender los problemas primordiales y reforzar nuestras instituciones, las cuales ya sabemos están profundamente debilitadas por una buena cantidad de funcionarios sin escrúpulos, sin moral.

Discutamos, pero actuemos; Critiquemos, pero aportemos ¿Qué les parece si le hacemos frente a los problemas y aplacamos el noísmo? Seguro nos irá mejor.

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