Hillary Clinton en campaña

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Washington.- Hillary Clinton, candidata a la Casa Blanca y favorita para hacerse de la investidura demócrata, comenzó este lunes su campaña para ganarse el corazón de los estadounidenses, mientras del lado republicano el senador de origen latino Marco Rubio entró en la carrera.

Un día después de anunciar su candidatura por internet, la exprimera dama, senadora y secretaria de Estado de 67 años, iba en una van de Nueva York hacia Iowa (centro de EEUU), donde el martes tendrá su primer acto oficial de campaña, una mesa redonda sobre educación en la pequeña ciudad de Monticello.

Sin grandes discursos ni fanfarria, Clinton, que se prepara desde hace meses para las presidenciales, tiene el objetivo de mostrar que ella cree merecer su investidura y que no la considera ya adquirida, aunque sea la favorita, tras su derrota en las primarias de 2008.

“Soy candidata a la presidencia”, dijo una radiante Hillary en el video en el que lanzó su candidatura de poco más de dos minutos, donde ella aparece solo al final, luego de testimonios de estadounidenses de clase media escogidos para ilustrar la diversidad del electorado demócrata: una joven madre, una pareja joven negra, dos hermanos hispanos, un par de hombres y otro par de mujeres y un obrero.

El tono de la campaña está dado en ese video, lejos de definir un programa o una visión optimista, el clip está enteramente consagrado a la política económica y social, sin una palabra sobre política exterior, y se concentra en las esperanzas de la clase media.

El video contrasta con su lanzamiento en 2007, cuando Clinton habló de la guerra en Irak y de la imagen de Estados Unidos en el mundo. Ahora pretende hablar de la educación, la salud, o el poder adquisitivo, en decenas de foros y mesas redondas.

Si bien es la amplia favorita dentro del Partido Demócrata, donde por ahora no tiene rival, tendrá que pelear por la victoria en las presidenciales de 2016.

Los sondeos nacionales le dan una pequeña ventaja sobre sus eventuales adversarios republicanos, pero las últimas encuestas muestran que tiene trabajo por hacer en estados clave como Virgnia, Iowa o Colorado.

TERCER REPUBLICANO

Jeb Bush, cinco años menor que Clinton, es el republicano que encabeza las encuestas hacia las primarias dentro de su partido. Aun cuando no la ha oficializado, su candidatura se da por descontada.

Su trayectoria es la más completa: fue gobernador de Florida (sureste) por ocho años y sus redes políticas y financieras, heredades de su padre y su hermano expresidentes, le dan ventaja.

Pero uno de sus antiguos protegidos, el senador por Florida de origen cubano Marco Rubio, confirmó ayer su candidatura para la investidura republicana, según varios medios estadounidenses.

Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, oficializó su candidatura con un discurso en Miami, en la simbólica Torre de la Libertad, donde los refugiados que huían del régimen de Fidel Castro fueron procesados entre 1962 y 1974.

Con eslóganes como “un nuevo siglo estadounidense”, Rubio se afinca sobre su historia familiar de hijo de inmigrantes que pudo superarse para revivir la idea del expresidente Ronald Reagan de un Estados Unidos fuerte y optimista. A sus 43 años, hace gala de su edad para contrastar con Clinton y Bush.

Otros dos senadores republicanos han oficializado sus candidaturas, Rand Paul, que defiende la libertad a ultranza, y Ted Cruz, también de origen cubano, más próximo a la derecha religiosa.

¿RENOVADOR O CONSERVADOR?

Marco Rubio quiere renovar al Partido Republicano: es de origen hispano, excelente orador, carismático. Luego de un ascenso meteórico en la política de Florida, fue elegido al Senado en 2010 sobre la ola del movimiento ultraconservador Tea Party.

Sufrió un golpe en 2013 cuando una iniciativa de reforma migratoria que impulsaba junto a otros senadores, que habría conducido a la regularización de millones de indocumentados, se hundió frente a la oposición de sus propios copartidarios republicanos en el Congreso.

Luego de ese fracaso, Rubio asumió una postura más en línea con los conservadores, desechando la iniciativa de realizar una reforma integral y priorizando la seguridad fronteriza, lo que para grupos de defensa de los inmigrantes ha sido criticado como una capitulación.

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