Cada año los habitantes del sector Los Monos, en Puerto Ordaz, enfrentan la crecida del río Caroní en época de lluvias, la cual comienza a ceder a mediados de septiembre según comentan vecinos del lugar. Zaida Gamboa, con más de 15 años vivienda a pocos metros de las aguas del Caroní, asegura que “gracias a Dios no he tenido ningún problema con la creciente”.
Afortunadamente su casa no ha sufrido ninguna inundación. No obstante, cree que el río cada vez toma más terreno, en comparación con años anteriores, pues a las afueras de su vivienda tiene una marca de hasta dónde ha subido en los últimos dos años. La diferencia entre una y otra es de más de dos metros.
El año pasado, lo más lejos que llegó la crecida del río fue a pocos pasos de su casa, la fecha: 11 de agosto. “Este año parece que avanzará más”, dice Gamboa. Pese a que no ha sido víctima de las inundaciones, afirma que varios de sus vecinos han tenido que abandonar temporalmente su hogar.
Mudanza
Cuando los habitantes del sector Los Monos, aquellos que habitan cerca del afluente, se ven afectados por esta situación tienen la necesidad de acomodar sus muebles en un lugar dónde no sean afectados por las aguas que irrumpen en las viviendas, o en el peor de los casos, mudarse temporalmente.
Entre los vecinos se ayudan, comenta Gamboa, pues muchos ofrecen refugio temporal en su vivienda, y hasta espacio para guardar sus pertenencias, mientras finaliza esta temporada que enfrentan año tras año.
Sobre su seguridad, asegura que las autoridades de Defensa Civil recorren frecuentemente el lugar, ante una posible eventualidad o emergencia en el lugar.
No quieren refugios
Pese al peligro, los residentes se niegan a desalojar sus hogares, pues en lugar de viviendas dignas y con mayor seguridad, sólo les han ofrecido habitar en el estadio Cachamay, como una especie de refugio. Por tanto, dicen que prefieren quedarse, en lugar de “salir a pasar más trabajo”.
Este hecho, comenta Gamboa, sucedió también hace más de 15 años cuando los vecinos se fueron al refugio ofrecido, hasta que finalmente decidieron volver, pues no estaban conformes con las condiciones para vivir en el lugar.