La guerra al hambre Los únicos ejercicios que necesitan los venezolanos son los del trabajo productivo

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Tal como escribió Cervantes, “de todo hay en el mundo, y esto de la hambre tal vez hace arrojar los ingenios a cosas que no están en el mapa”. En el caso de Venezuela hoy agobiados por la inseguridad alimentaria, los ingenios debemos canalizar. Comenzando por el ingenio agrícola ante la guerra al hambre que debemos ganar. Para ello los únicos ejercicios que necesitan los venezolanos son los del trabajo productivo, laborando como deben las 40 horas semanales de ley todo el año. Esto porque la comida no es gratis y es preciso con el trabajo de cada quien apto, costear su producción e importación. Alimentar 30,6 millones de venezolanos exige casi un millón de toneladas de alimentos mensuales, y solo se abaratan con su oferta amplia.

En este escenario hay dos principales frentes de batalla. El primer frente es el campo porque la agricultura es el talón de Aquiles de Venezuela. Como elementos fundamentales de la guerra al hambre, están nuestros productores y agrotécnicos junto a la agroindustria, el agrocomercio y los agroservicios. Ellos están dispuestos a seguir batallando contra el hambre con solo restituir la confianza, mejorar el entorno de la producción, liberarse la economía y existir garantías a la agroinversión y propiedad privada que persistan y se proyecten hacia el futuro. Para ello y porque “sin input no hay output”, o no es posible producir algo a partir de nada, debe permitírseles equiparse de lo que necesitan para que la producción agroalimentaria aumente más rápidamente en los rubros donde sea costo-eficiente, competitiva y sustentable.

Respecto al segundo frente de batalla está en los puertos y las importaciones. Allí la lucha decisiva es contra la corrupción que se lucra debido a la falta de transparencia y reparto de licencias y divisas para importar alimentos. Esto además de mejor planeamiento, presupuesto, logística, y restituyendo la libertad de comercio. La guerra al hambre será ganada con más oferta nacional de alimentos y menos importada, liberando la economía, creando empleos y focalizando la ayuda social. Los controles, subsidios generalizados y el racionamiento con captahuellas, no resuelven el hambre.

ppinate@gmail.com

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