La identidad del ladrón del Museo Diocesano conmocionó a toda Margarita

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Un hombre respetado por la sociedad, como lo ha sido su familia desde tiempos remotos, un profesional intachable, un excelente profesor universitario, un hombre piadoso y servicial, un ferviente religioso.

Ese es el concepto que hay en La Asunción, estado Nueva Esparta, de Luis Rafael Torcat Espinoza, un abogado de 56 años de edad, señalado de “hurtar un milagro de la Virgen”, una réplica en oro del puente María Nieves sobre el río Apure que engalanaba el centro de la sala del Museo Diocesano de la Virgen del Valle.

No es la descripción de un ladrón común y de ahí la conmoción tanto de la Iglesia como del pueblo de La Asunción.

“Hay sentimientos encontrados; por un lado repudiamos el hurto, porque no se llevó cualquier cosa, sino algo sagrado, robó a la Virgen, el gesto del devoto que pagó una promesa. Pero a su vez la persona que cometió el delito es alguien querido y respetado por todos”, comenta alguien que conoce a Torcat Espinoza desde hace años.

La réplica fue sustraída hace varios meses del Museo Diocesano, pero fue en febrero cuando los familiares de quien la donó en 1963 hicieron público el hecho y lo denunciaron ante la prensa y el Cicpc. Como explicó a medios locales Víctor Pérez, hijo del ingeniero insular Manuel Pérez Marcano, quien construyó el puente, una hermana suya llevó a sus hijas gemelas para que conocieran la ofrenda y fue ahí cuando no la encontraron.

Iniciadas las averiguaciones se supo que el 9 de enero Torcat Espinoza –abogado de la Procuraduría de Nueva Esparta en comisión de servicios en la curia diocesana y custodio del museo– sacó la pieza de 3 kilos de peso en oro y la colocó en el maletero de su vehículo –una camioneta de lujo– con el argumento de que la resguardaría en una bóveda de seguridad. Explicó en los interrogatorios que en el camino hizo unas diligencias en Porlamar y cuando regresó a su vehículo la réplica no estaba.

Como hombre honorable y religioso, el argumento parecía válido, Torcat se creyó libre de sospechas, para lo que se valió de su cercanía y respeto de las autoridades de la Iglesia neoespartana.

Pero los investigadores llegaron hasta su casa en La Asunción, donde hallaron una parte de la reliquia: 11 pequeñas piezas con un peso aproximado de 70 gramos de oro, de acuerdo con información del comisario general Carlos Sinfonte, jefe de la Región Estratégica de Investigación Penal Marítima e Insular.

Al verse descubierto, el abogado –graduado en la Universidad Santa María– confesó el delito, la desobediencia al séptimo mandamiento, su debilidad ante el pecado de la avaricia.

La pieza la vendió por partes a la joyería El Macizo, localizada en Porlamar, propiedad de Jorge Luis Andrade, quien inicialmente huyó del local, pero luego fue capturado y hallada en su casa otra parte de la reliquia.

Devoto del oro

Una persona cercana a las investigaciones comentó que aun cuando el caso se basa en la sustracción de la réplica del puente, el hurto continuado asciende a 18 kilos de oro, según los avalúos. Debido a ese hecho, el obispo ordenó hacer un inventario de todos los bienes del museo, incluidas joyas.

“Hace pocas semanas lo vi en tremenda camioneta y muy bien vestido; él me dijo que estaba llevando un caso con el que le estaba yendo bien, pero me extrañó porque al ser funcionario (de la Procuraduría) él no podía ejercer”, dijo un abogado amigo de Torcat.

“Meses atrás hizo unas compras en una tienda de marca de la isla por 6 millones de bolívares en ropa y accesorios. Es imposible que pudiera darse esos lujos con su sueldo de funcionario, más el de la Universidad de Margarita, donde además de docente, es asistente del Vicerrectorado Académico”, añadió otro colega.

Torcat Espinoza fue detenido e imputado de 6 delitos: peculado doloso, comercio ilícito de recursos, asociación para delinquir, legitimación de capitales, daño de bienes que integran el patrimonio cultural de la República y comercio real del delito.

También se ordenó la incautación de su camioneta y la inmovilización de sus cuentas bancarias. Según un allegado al caso, en ellas había 1.200 millones de bolívares.

Por el caso también dictaron privativa de libertad a Jorge Luis Andrade, dueño de la joyería El Macizo, su socio Argenis Natera Bermúdez y la empleada Marieli Carrasquel Rojas. Fueron imputados de tráfico y comercio ilícito de recursos, asociación para delinquir y concurso real de delitos, y se ordenó la clausura del establecimiento comercial.

Universidad incrédula

“La Unimar está conmocionada, pues la mayoría de los alumnos y los colegas lo apoyamos, aunque por supuesto rechazamos el delito, porque ese hombre que robó no es el que conocemos. Luis es tremenda persona, muy buen profesor, servicial y piadoso; cuenta con la confianza y afecto de sus alumnos, por eso el impacto ha sido muy fuerte hasta en los trabajadores. Todos estamos consternados”, indicó un docente compañero de Torcat.

“Es una gran decepción, pero él es mi amigo. Muchos en la Unimar estamos en desacuerdo con que las autoridades hayan enviado al Cicpc al abogado de la universidad para pedirle a Luis la renuncia, es una manera injusta de deslindarse de él, su pasado en la Unimar no se puede borrar. Eso causó molestia en docentes y alumnos”.

El presbítero Diego Rizzo, encargado de la Pastoral de Medios de Comunicación Social de la Diócesis de Margarita, señaló que la Iglesia acompaña al pueblo que se siente mal por ese acontecimiento. “Nos duele además por la forma como ocurrió, esa réplica no es solo parte del patrimonio de la Iglesia, sino del pueblo. La fe queda empañada”. El museo sigue abierto al público.

“Parece que se le metió el diablo”, dijo a la prensa el hijo del hombre que entregó la ofrenda a Vallita cuando le cumplió el milagro de que la democracia le pagara por la obra sobre el río Apure encomendada por Marcos Pérez Jiménez y que terminó de ejecutar poco antes de su derrocamiento.

Luis Torcat Espinoza es soltero, pertenece a una familia connotada de La Asunción, muchos de sus miembros son oficialistas que han ocupado importantes cargos públicos en la región y que influyeron para que el hombre cumpliera detención en su casa mientras avanzaban las investigaciones, pero después de los interrogatorios, cuando quedó en evidencia su implicación, fue enviado a la sede del Cicpc de Porlamar, donde algunos funcionarios que allí laboran fueron sus alumnos.

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