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Lunes, 04 de Julio de 2011 22:39 |
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Es un orgullo para nosotros anunciar, en el aniversario de nuestra Ciudad Guayana, que los trabajos que a partir de este momento comienzan a ejecutarse en la avenida Angosturita, son asumidos por el gran equipo de la Gobernación de Bolívar. El asfalto es nuestro, producido por nuestras plantas de asfalto ubicadas en tres municipios estratégicos (Heres, Caroní y Piar); la maquinaria para colocar cada tonelada de asfalto también es nuestra, adquirida por la Gobernación, porque año tras año invertimos en aumentar nuestra maquinaria pesada, que además ha sido de mucha utilidad ante medidas de contigencia por lluvias o atender desastres a lo largo de nuestro estado. Y por último, el recurso humano, que es lo más valioso y principal, también es nuestro.
Como cada plan que ejecutamos, esta nueva iniciativa está prevista en aras de fortalecer el desarrollo de nuestra Ciudad Guayana, a través de la Gobernación se inicia este plan de asfaltado que refaccionará una de las principales arterias viales intraurbanas que además de ser estratégica, por aliviar el tráfico de la ciudad, se hace indispensable el tránsito en ella para un significativo número de nuestra fuerza laboral.
También es un aspecto considerado de suma importancia para la seguridad ciudadana: el hecho de contar con unas calles en las mejores condiciones, proporciona un desplazamiento seguro, sin baches, sin huecos, evitando accidentes de tránsito.
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Lunes, 04 de Julio de 2011 22:38 |
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Hugo Chávez no da puntada sin dedal. Esta verdad la conocen muy bien los venezolanos. De allí que sea de suma importancia analizar con gran objetividad el contenido de su discurso al anunciar al país que se le había detectado un tumor canceroso en Cuba. Lo primero, como muy bien lo han sostenido los principales voceros de la oposición democrática, reconocer su derecho a hacer lo necesario para recuperar la salud. En eso, estamos de acuerdo todos los venezolanos, pero de allí a tener que aceptar la mentira como política de Estado es algo muy diferente. Durante más de 25 días, el propio presidente con su silencio y los más altos funcionarios de su gobierno estuvieron engañando al pueblo venezolano sobre la gravedad de su enfermedad.
Eso es inaceptable. La enfermedad del jefe del Estado nos incumbe a todos los ciudadanos. Lo más grave es que el engaño continúa. El discurso no tuvo como real objetivo informar su estado de salud a los venezolanos, sino obtener importantes ventajas políticas al presentarse no sólo enfermo, sino leyendo un discurso previamente preparado que tenía por objetivo central tratar de restablecer sus vínculos sentimentales con el pueblo venezolano. Sus asesores deben haberle informado que la enfermedad había roto mitos fundamentales que fortalecían su imagen en amplios sectores populares. El sentimiento que lo presentaba como un ser invencible se ha visto totalmente disminuido. La percepción mágica, que siempre requiere el caudillo, ha desaparecido totalmente.
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Domingo, 03 de Julio de 2011 07:33 |
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En Libia, se levantan una diversidad de teorías que conlleva al análisis del nuevo colonialismo norteamericano y francés para entender el arrebatamiento de tierras con riquezas naturales a los residentes y colectivos que albergan esos lugares. Hay muchas expectativas, pero, el verdadero interés de los intelectuales en este siglo XXI es que los jóvenes sean preñados de ideologías para conformar un mundo contemporáneo accesible a la tecnología y medios informáticos. Nadie puede seguir mintiendo como manipulando. Ya basta del baile del payaso Sarkozy y sus disfraces, la ideología es necesaria en todos los quehaceres de la vida civil para lograr cobrar fuerza y desarrollar los nuevos designios de una patria libre y, acá en Venezuela deseamos ante el mundo una lección de dignidad para el pueblo libio.
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Domingo, 03 de Julio de 2011 07:32 |
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El cinco de julio de 1811 se firmó el Acta de la Independencia de Venezuela, en ella, los representantes de las provincias unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, las siete provincias que le dieron las siete estrellas a la bandera nacional y que estaban representadas por cuarenta y dos ciudadanos que rubricaron el Acta redactada por Juan Germán Roscio y dieron el paso trascendental que dio forma y sustento a la Independencia de la nación que quedaría sellada con la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821 y reconocida por la Corona española mediante la firma del Tratado de Paz y Amistad entre Venezuela y España, el 30 de marzo de 1845, por la reina Isabel II y nuestro presidente Carlos Soublette.
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Viernes, 01 de Julio de 2011 23:50 |
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¿Es posible una filosofía práctica? ¿Una filosofía afirmativa que, desde la alegría, eleve la potencia de existir y de actuar? ¿De ser así, podemos instalarnos en ella para aprender a vivir y, en fin, ir viviendo de vez en cuando? Para Dionisio, el dios griego, la vida no necesitaba ser justificada, no tendríamos que ganarnos la vida, sino experimentarla como permanente alegría. Así, hasta el dolor sería parte de esa experiencia. Del mismo modo, la política no sería sino un, tal vez, elevado modo de expresión de la alegría como sustancia constitutiva de la vida. “Modo que intenta superar los dolores más arduos”, dijera Nietzsche.
Nuestra potencia se despliega cada vez que se convoca a la esperanza, a saltar hacia delante superando toda inercia, toda costumbre del estado normal de las cosas. De manera que no se trata de un gracioso ejercicio de ociosidad intelectual el llevar a cabo una reflexión sobre las premisas que nos mueven. ¿Son la alegría y el placer, el goce de existir y la realización afirmativa del deseo? Hacer política desde esa posibilidad lleva a la libertad de aquellas alegrías que nos son comunes. Hacer política desde la acera de la carencia como la hace la oposición conduce al fascismo. ¿Será una casualidad que algunos sectores hagan política apelando a la muerte, la huelga de hambre, la masacre, el paro, el golpe?
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Viernes, 01 de Julio de 2011 23:50 |
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Manejando mi automóvil en días pasados, por una calle de nuestra capital, tomé conciencia, de repente, de la situación deplorable en que se encuentra la vialidad interna de nuestra capital. Por un momento, pensé que era una casualidad, relativa solo al sitio por donde pasaba, pero enseguida me di cuenta de que estaba en una de los sectores de más caché de Caracas. Se me ocurrió entonces, al terminar de hacer lo que me había llevado hasta allí, dar un recorrido por las calles adyacentes, que luego amplié a todo el municipio. Mi impresión inicial no solo quedó corroborada, sino que me llevó a hacer lo mismo en mi recorrido del día siguiente, camino de la oficina, en otra zona, en otro municipio, en otras calles que parecían las mismas por la cantidad de baches e irregularidades que saltaban a la vista, pero dentro de la misma ciudad.
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