PM de Caroní desmantela banda de secuestradores

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Autoridades policiales lograron frustrar el rapto de un comerciante de nacionalidad colombiana en Unare II, específicamente en el bloque 18. El hecho se registró pasada las siete de la noche del martes.

Trascendió que una de las residentes de los apartamentos del piso 9 estaba sentada en el comedor de su vivienda, cuando escuchó que alguien entró a la casa y pensó que era su esposo, sin percatarse de que se trataba de dos sujetos, uno de ellos con un arma de fuego, quien le hizo señas de que se quedara en silencio.

La mujer asustada acató las órdenes de los dos hampones, quienes la obligaron a buscar el dinero, los dólares y el oro, que ella aseguró no tenían. Ante esto los malhechores le indicaron que tenían a su esposo y para ello llamaron por teléfono a sus compinches, quienes la comunicaron con su conyugue.

El hombre, quien para el momento del robo estaba dentro de un vehículo con dos hampones, le dijo a su mujer: “entrégales el dinero, el que está en la cajita”, e inmediatamente la fémina corrió hacia una de las habitaciones y notó cuando el otro antisocial forcejeaba con su hija de 16 años, a quien asfixiaba con una sábana en la cabeza. Al ver eso la señora se le tiró encima sin contar con que el otro delincuente intentaría controlar la situación sometiéndola.

En el forcejeo escucharon un alboroto seguido por la aparición de un tercer antisocial (“el campanero”, encargado de cantar la zona), quien ingresó en el apartamento alertando a sus compinches: “¡nos caímos, nos caímos!” –Gritó-, lo que hizo que los antisociales soltaran a las mujeres para salir corriendo.

Una vecina que había observado a un hombre extraño en el pasillo inmediatamente se dio cuenta de que el individuo no vivía en el edificio y dio aviso a otros residentes. Los habitantes del bloque 18 se alertaron y comenzaron a armarse con botellas, palos y piedras, mientras otros cerraban los portones del edificio en un intento de evitar la fuga de los antisociales.

El trío trató de escapar pero los vecinos los detuvieron a botellazos y piedras, en el alboroto varios funcionarios que viven en el edificio se apersonas y utilizando sus armas de reglamento controlaron la situación y aprehendieron a los delincuentes que habían sido acorralados por la turba enardecida que buscó tomar la justicia en sus manos. Rápidamente al lugar llegaron las comisiones de la Policía del estado Bolívar, Policía Municipal de Caroní y Guardia Nacional Bolivariana, quienes pusieron bajo arresto a los tres hampones.

EL RAPTO

El comerciante de nacionalidad colombiana se desplazaba en su automóvil por la urbanización La Churuata a eso de las 6:50 p. m. cuando fue interceptado por tres maleantes. El trío de hampones se montó en el vehículo Fiat Palio y tras someter al señor en el puesto trasero del carro, lo “ruletearon” por varios minutos. Seguidamente al llegar a Unare obligaron al hombre a entregar las llaves de su apartamento mientras le preguntaban por los dólares y el oro. El colombiano les dijo que no tenía dólares ni oro, sin embargo les indicó que las llaves del apartamento estaban en el llavero del suiche del carro. Inmediatamente el más robusto de los individuos tomó las llaves y se bajó del vehículo.

El maleante se unió a otros dos hombres, quienes lo acompañaron a la residencia a someter a los familiares del comerciante.

A los pocos minutos de haberlo utilizado para asustar a su esposa, los dos hombres que tenían raptado al colombiano lo abandonaron en la avenida Paseo Caroní, en las adyacencias de la distribuidora de baterías Titán. Una vez ahí el hombre abordó un taxi hasta su casa, donde se encontró con las comisiones policiales.

Entre tanto, la esposa del comerciante estaba en la sede de la Policía Municipal, explicando a los funcionarios que a su esposo lo tenían secuestrado; efectivos de patrulleros de Caroní desplegaron un operativo en los sectores adyacentes y lograron dar con el vehículo Fiat Palio, color gris, propiedad del comerciante. En el procedimiento los dos delincuentes que iban a bordo se bajaron y uno de ellos corrió hacia un Fiat Siena, color rojo, placas AE590I0, mientras que el otro trató de montarse en un Toyota Corolla, color beige, placas AA908FX, acción que fue frustrada por los uniformados de la policía municipal.

Los cinco detenidos implicados en el rapto del comerciante quedaron identificados como Carlos Edgardo Ávila Hernández, de 35 años, (quien se llevó las llaves y “cantaba la zona”), Daniel Aníbal Coronado Veroe, de 28, Jonathan José Hernández Sosa, Pedro Antonio Terán Coronado, ambos de 29 años y Ander José Terán flores, de 25 años, estos dos últimos los encargados de “ruletear” al comerciante.

Jonathan José Hernández Sosa tenía en su poder un arma de fuego tipo revólver, calibre 357, con seriales devastados y seis cartuchos sin percutir.

MODUS OPERANDI

Los cinco delincuentes son integrantes de una banda que se dedica a raptar a sus víctimas, para luego pedir una fuerte suma de dinero por su liberación; destacando que el modus operandi utilizado en esta ocasión fue diferente, por lo que las autoridades presumen que los malhechores tenían varios meses siguiendo a las víctimas, a fin de planificar la extorsión.

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