Tiempo de moral y coraje

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Temer que mi país, el país de nuestros hijos e hijas lo conviertan en un caos sin retorno, temer que lleguen al poder unos desadaptados, temer de que generen una invasión (como de hecho la están buscando) y del país de TODOS Y TODAS sólo queden ruinas como ya ha pasado en otros países (petroleros) y al final otros sigan explotando nuestras riquezas, temor de que nos gobierne la ambigüedad absoluta… los que exigieron “para tener diálogo debía participar el Papa Francisco” y cuando el Papa intervino y llamó al diálogo, lo dibujaron como el peor de los herejes. Temor a que nuestras calles se llenen de ruinas y nuestros niños se llenen de temores…

Seguramente se han cometido errores que indudablemente se deben corregir y eso lo reconocemos, pero también es cierto que tenemos, y no es una frase para mentirnos, un país maravilloso lleno de potencialidades y SÓLO dándonos la mano todos los sectores: políticos, públicos y privados podremos impulsarlo hacia un desarrollo ARMÓNICO. Somos un país petrolero desde hace más de cien años y desde hace ya tantos años, no hemos salido de esa economía rentista tan dañina. Por eso debemos seguir luchando, por ese encuentro, aunque cada día se aleje más por el extremos radicalismo en el que nos encontramos.

No podemos dejarnos amedrentar por el odio de algunos. Es grande la moral de cumplir a diario con el país que conseguimos diezmado, un Pueblo con la mayor reserva de petróleo del mundo y millones de familias sin casa, jóvenes sin posibilidad de estudios superiores, abuelos cobrando miseria de pensión, y así un sinfín de razones que aquí puedo expresar como parte de una gran realidad que no se tapa con un dedo, aunque así intenten hacerlo. Prevalecerá la verdad, tarde o temprano, prevalecerá lo que este proceso revolucionario sembró desde las misiones, como erradicar el analfabetismo o el hambre; ahora mismo parecieran cerrarse todas las puertas hacia la racionalidad, nos arropa la vorágine de medios internacionales que si fueran al menos imparciales admitirían alguna vez el más del millón 600 mil viviendas que hemos otorgado.

Todavía es muy pronto para que la gente entienda quién fue Hugo Chávez, precursor de lo mencionado. Probablemente un soñador que preponderó a su Pueblo por encima de todo, incluso por encima de su propia vida. Que le dijo NO a la oligarquía venezolana y a su plan centenario de entregar la Patria, que le dijo NO a Clinton y a su infame necesidad de “vigilarnos” con la excusa de luchar contra el narcotráfico; que le dijo NO al ALCA y a los planes injerencistas de organizaciones mundiales. Que se atrevió a llamar por su verdadero nombre al propio Bush. Así defendió la Patria, con garras! Como un padre defiende a sus hijos, como se lo encargó el Pueblo Venezolano en 1998.

Hoy muchos que votaron por Chávez en aquella oportunidad, se desmarcaron del proyecto. Es probable que los acérrimos detractores de hoy, hayan votado por Chávez y halagado su discurso incluyente y sean los mismos que hoy amenazan con quitarnos la vida, desconocen a conveniencia lo hecho por este Gobierno que le devolvió la idiosincrasia al venezolano y fue precursor de grandes obras (de las que no se veían desde Pérez Jiménez); recuperó el valor del petróleo en el mundo, levantó las empresas básicas, y pare usted de contar cuántos logros nos adjudicaremos con muchísima moral.

Así que el temor es vencido. Solamente cabe la fe en que habrá muy pronto una oportunidad de acercamiento sincero, honesto, reconociendo lo hecho y generando alternativas para recuperar la confianza en este extraordinario país. Los tiempos electorales no tardan en llegar, pero mientras suceden, guardemos las insignias y dejemos de sembrar la euforia colectiva y el terror que nos conectarán con un intervencionismo que acabaría definitivamente con cualquier esperanza en el porvenir.

Seguimos con el paso firme, alertas, trabajando con compromiso y lealtad por el Pueblo que nos ha elegido y reelegido en tantas oportunidades. Haremos prevalecer la justicia y sobre todo la paz, nadie va a robarle el destino a nuestros hijos y nietos, seguiremos haciendo Patria independiente y soberana.

¡Viviremos y venceremos!

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