57 años del Municipio Caroní: Una revisión histórica y ciudadana necesaria

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Al arribar a sus 57 años, el Municipio Caroní espera por la restitución de títulos históricos, derechos y privilegios usurpados desde el 2 de julio de 1967, advierte, en entrevista concedida a este medio, la licenciada en Historia, Hildelisa Cabello Requena.

La Licenciada en Historia, Hildelisa Cabello Requena, autora del libro Tras las huellas históricas del Municipio Caroní, fundamenta razones jurídicas e históricas para que sea declarado, reconocido y legitimado el 29 de junio como Día de la Ciudad, y no el 2 de julio, como se viene celebrando oficialmente desde el 2 de julio de 1967. Los resultados de su investigación se hicieron públicos en 2011, cuando expuso formalmente ante la oficina del Alcalde, el Presidente y demás integrantes de la Cámara y de la Sindicatura del Municipio Caroní, copia de la documentación oficial que dio origen al Distrito Municipal Caroní, en solicitud de su revisión, verificación y emisión de la Ordenanza Municipal correspondiente, a fin de restituir títulos históricos, derechos y privilegios usurpados a la municipalidad desde 1967, cuando fueron oficializados también, en sesión solemne el Escudo e Himno, y se adoptó con la connivencia de las autoridades locales de la época y en perjuicio de la institución municipal, el 2 de julio como Día de la Ciudad.

Esta reivindicación histórica –según Cabello Requena- pasa por discernir y comprender que detrás de éstas dos importantes efemérides se encuentran tres eventos relevantes de nuestra historia local y regional contemporánea, que es necesario estudiar, diferenciar, valorar y colocar en su justa dimensión jurídica e institucional, política e histórica, los cuales, hoy, 57 años después, aún se presentan confusos en el relato histórico local y han impedido –en su opinión-, por falta de una explicación oportuna, la formación de una sólida memoria histórica en el seno de esta comunidad; se refiere: a la Reforma Parcial de la Ley de División Territorial del estado Bolívar que creó el Distrito Municipal Caroní, el 29 de junio de 1961; el Decreto Ley promulgado -un día después-, el 30 de junio de 1961 que ordenó fundar una ciudad en la Mesa de Chirica, con el nombre Santo Tomé de Guayana; y el acto protocolar de carácter oficial de colocación de la “piedra fundacional” de ésta, celebrado el 2 de julio de 1961.

 29 de junio de 1961. Nace el Municipio

El 29 de junio de 1961 la Asamblea Legislativa del estado Bolívar sancionó el Decreto que reformó parcialmente la Ley de División Territorial de esta entidad, para crear el Distrito Municipal Caroní, actual Municipio del mismo nombre; al cual se le asignó como capital el municipio San Félix, hasta 1979, que éste fue sustituido por Ciudad Guayana. Esta medida permitió reordenar -territorial y administrativamente- la zona de confluencia de los ríos Orinoco y Caroní, como requerimiento del Programa de Guayana. En el artículo 4 se mencionan los núcleos de población que lo integraron: el antiguo Municipio San Félix, perteneciente entonces al Distrito Piar, y los centros poblados denominados Puerto Ordaz, Matanzas, Castillito y Caruachi, pertenecientes al Distrito Heres. En el decreto quedaron definidos sus límites jurisdiccionales y la fecha de entrada en vigencia de la reforma.

 Llama la atención -de la especialista- que este importante hecho político-territorial, que devino en la más notable transformación del paisaje natural y humanizado, ocurrido en Guayana en toda su historia, no fue incorporado al corpus o discurso historiográfico de la Guayana contemporánea. Afirma: “Ni los antecedentes históricos de San Félix y Puerto Ordaz, previos a su fusión política-administrativa, ni la constitución jurídica de la importante y estratégica municipalidad, han formado parte, por ejemplo, de los contenidos programáticos impartidos a los habitantes del Municipio Caroní en las escuelas; en éstas ha sido materia histórica de obligado aprendizaje para los niños los contenidos vinculados al proceso de planificación y desarrollo urbano de la ciudad, promovidos a partir de 1960 desde la Corporación Venezolana de Guayana”. “Ello explicaría la ausencia de referencias sobre la Historia del Municipio en el discurso cotidiano y en la memoria colectiva local, como parte de la información y los conocimientos culturales que todo ciudadano debe –y está obligado- a tener y aprender de su terruño. “Pero, ello tiene su explicación, escasamente estudiada, pero la tiene” afirma.

 Decreto del 30 de junio de 1961

La reconocida historiadora, -con documentos en mano- nos argumenta cómo se construyó el relato historiográfico que excluyó la génesis geo-histórica y jurídica de San Félix y Puerto Ordaz del relato cotidiano de los habitantes del Municipio Caroní, a partir de 1960. Explica además, cómo surgió y se impuso oficialmente un discurso y unos referentes históricos que es necesario revisar, a fin de rescatar de aquel lo que se tenga que recuperar –recomienda- y comenzar a enseñar y dar a conocer los auténticos valores históricos de la entidad. Al respeto señala que: “todo comenzó el 30 de junio de 1961 cuando la Asamblea Legislativa del estado Bolívar, decretó la fundación de la ciudad de Santo Tomé de Guayana, en jurisdicción del Distrito Municipal Caroní, el cual, como se ha señalado, había sido creado –el día anterior- el 29 de junio de 1961, conforme a las leyes de división territorial del estado Bolívar”. “El objetivo de este decreto, aún no está claro, pero esconde en su promulgación un drama y un episodio histórico de la Guayana contemporánea, -aún no resuelto-, que es necesario esclarecer a fin de poner orden y construir un discurso histórico local coherente y objetivo”. Considera que “decretar la fundación de esta ciudad un día después de haberse modificado la ley territorial que creó la Municipalidad de Caroní fue un desacierto institucional, muy posiblemente, inconstitucional”. Asegura “con base en los estudios documentales que ha realizado, que la ciudad de Santo Tomé de Guayana no se fundó y jamás figuró en ninguna Ley de División Territorial del estado Bolívar. El área destinada a su construcción, -la Mesa de Chirica, ubicada en San Félix-, fue objeto de un proceso de apropiación indebida del espacio por una población de muy bajos recursos, que sin trabajo y sin vivienda, y desde todas partes del país, vertiginosamente empezó a llegar al sector Este del nuevo Distrito, atraídos por el Programa de Guayana. La modalidad o patrón de poblamiento que surgió en la Mesa de Chirica, contrario a la idea de “ciudad planificada” plasmada en el texto del referido decreto ley, fue la de “invasiones de terreno” y el surgimiento en el lugar de un rosario de improvisadas viviendas construidas con zinc y madera denominadas “barracas”, que rápidamente se fueron expandiendo por la histórica zona, donde el 11 de abril de abril de 1817, se había celebrado la batalla de San Félix, comandada por el general Manuel Piar”. “Desde entonces esa área municipal fue transformada en uno de los sectores urbanos más poblados y vulnerables del recién creado Distrito Municipal Caroní, desde el punto de vista de su desarrollo, crecimiento social, cultural y de servicios, incluso hasta el día de hoy”.

 Segura de sus argumentos afirma con vehemencia: “al fracaso material y urbano que comporta esta iniciativa, pues, no trascendió a la colocación de su “piedra fundacional”, se suman las consecuencias y efectos negativos de los eventos promocionales que se realizaron para celebrar la emisión del decreto; pues, este acto legislativo originó otros eventos simbólicos colaterales ocurridos dos días después de la sanción del decreto, concretamente el 2 de julio de 1961, que contaron –incluso- con la presencia del propio presidente de la república, Rómulo Betancourt, al que correspondió colocar la “piedra fundacional” y estampó su firma en una “acta fundacional”, simulando un acto, simbólicamente anclado en una práctica colonial obsoleta, al margen de las leyes territoriales venezolanas vigente en el siglo XX”. Sin embargo, -aquí lo preocupante- afirma: “Este acto validó y oficializó un discurso histórico trasgresor del proceso histórico regional guayanés, que no incluyo los referentes del pasado local de San Félix y Puerto Ordaz, tampoco la génesis constitucional y majestad de la institución municipal. En este contexto fueron privilegiados los referentes vinculados a la acción y gestión de la Corporación Venezolana de Guayana y la difundida promoción del Programa de Guayana, en este caso, los relacionados a la planificación de una nueva ciudad”. “Durante seis décadas se enseñó en nuestras escuelas la historia de la ciudad, no la historia de la municipalidad. En la memoria colectiva local es el 2 de julio y no el 29 de junio, la efeméride que identifica a los ciudadanos con el entorno inmediato y su pasado”.

 La importancia histórica del 2 de julio de 1961

Ciertamente el domingo 2 de julio vino el presidente de la república Rómulo Betancourt a Guayana, pero no, por el motivo con el que la crónica y el relato histórico local ha pretendido justificar la visita del ilustre presidente, es decir, colocar la “piedra fundacional” de la ciudad decretada el 30 de junio. No. El acto de colocar una piedra y firmar un acta fundacional, formaron parte de la puesta en escena y de la carga simbólica, a la usanza de los tiempos coloniales, que se proporcionó al magno evento celebrado la mañana del 2 de julio de 1961. El verdadero objetivo fue: presentar oficialmente ante la nación y el mundo el Programa de Guayana; tal y como puede interpretarse de la lectura de los discursos leídos esa mañana por Rómulo Betancourt, los presidentes del Congreso Nacional y de la Asamblea Legislativa del estado Bolívar”. Para Hildelisa Cabello, “Allí descansa la importancia histórica, trascendencia y repercusión dada al 2 de julio de 1961. Este acto está íntimamente relacionado con el objetivo político-económico y el mensaje que desde Guayana quería dar el presidente de la república a la nación, sobre el nuevo proyecto de país que ofrecía su gobierno, que contó con la presencia de las más altas personalidades del poder legislativo, nacional y regional, el clero, justicia, otros”. Recuérdese además, -señala-, que: “este acto debía borrar cualquier vestigio de la presencia de la dictadura perejimenista en Guayana; cuyo proyecto macro-económico la democracia le daba continuidad, pero, bajo otro esquema y modelo de desarrollo”. “Solo así, -concluye- pueden comprenderse las razones que motivaron a las élites de la época conferir tal relevancia al 2 de julio, asumirlo como un día de júbilo y fiesta regional, como en efecto fue, pero, no al extremo irreverente de oficializarlo y conferirle el rango y privilegio de representar la efeméride histórica más importante del Municipio Caroní, en perjuicio de su jerarquía y majestad política e institucional. En este mismo contexto cabe señalar que la riqueza histórica que comportaban y aportaban San Félix y Puerto Ordaz, a la nueva entidad administrativa local, también fueron excluidos del nuevo relato histórico local que nace, se construye y se consolida a partir del 2 de julio de 1961; el mismo, que se ha enseñado en nuestras escuelas durante seis décadas”. “De acuerdo con esa concepción histórica del desarrollo y formación socio-cultural que se introduce en la región a partir de 1960, la historia de Guayana comenzó el 2 de julio de 1961”. “Nada más peligroso, absurdo e injusto, para una región con la riqueza y espesura histórica que muestra Guayana y el estado Bolívar”. NM