Columna: Desde El Orinoco

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¿Sólo depende de Juan Guaidó?

Es inminente un cambio en el Liderazgo conductor del país. La extraordinaria respuesta del bravo pueblo venezolano, con el masivo y estimulante apoyo de innumerables gobiernos y pueblos del mundo entero, han hecho irreversible ese proceso de cambio. Hay que seguir con esa lucha, hasta que finalmente, con el favor de Dios, se instale Juan Guaidó en el Palacio de Miraflores.

Por tanto, en poco tiempo será un hecho el gobierno de transición y un nuevo horizonte se presentará, para esta nación. Iniciaremos una nueva senda, que nos debe llevar a la deseada prosperidad y el desarrollo que nos merecemos. Nuevos y mejores tiempos se avecinan.

El país entero, en su inmensa mayoría, tienen un gran fervor por ese cambio y desea que se inicien unas nuevas políticas públicas y se deje atrás, tanta ruina y pobreza que hereda este nuevo gobierno.

La pregunta que deseo compartir con mis apreciados lectores es la siguiente:

¿Ese cambio y esa prosperidad, es sólo resultado de las actuaciones del Presidente Juan Guaidó?

Obviamente, la respuesta es un NO rotundo. Quiero remarcar, mis distinguidos lectores, que ese cambio, esa ansiada y necesaria transformación de nuestro país, requiere el apoyo, aporte y cambios en TODOS los que habitamos en Venezuela.

Requerimos que los millones de personas que vivimos en esta generosa tierra, comencemos por nosotros mismos y apliquemos, de todo corazón y compromiso propio, urgentes, profundos y necesarios cambios, para que sea posible convertirnos en una nación desarrollada y que genere excelente calidad de vida a su gente.

Uno de los primeros aspectos que debemos internalizar en nuestras mentes, es lo referente a la ciudadanía y al compromiso por el país. Es imprescindible que dejemos de ser simples habitantes, para mostrar verdaderas y ejemplares conductas  ciudadanas. No botar basura en las calles, respetar las señales de tránsito, erradicar la llamada viveza criolla, no aprovecharnos de los demás, respetar los derechos ajenos, cumplir cabalmente con nuestros derechos, combatir la corrupción en todos los terrenos y en general, debemos convertirnos en ciudadanos de primera, organizados, puntuales, responsables, estudiosos y comprometidos con el país, para que alcance su progreso y prosperidad. Tenemos que asimilar, muy claramente, que nuestro futuro depende de nuestras manos, de nuestra preparación y del esfuerzo que hagamos por superarnos. Los países no se hacen grandes y fuertes, con personas dependientes de ayudas oficiales. Obviamente, eso debemos tenerlo presente, mientras se crean las condiciones y se impulsa el aparato productivo, se concreten las inversiones y se generan millones de puestos de trabajo, serán necesarios programas sociales para la gente más necesitada. Los mismos deben transitorios, hasta el despegue de la economía.

Por supuesto, y eso lo imploro a los dirigentes de los Institutos educativos de todos los niveles, debemos cambiar profundamente nuestra educación, para infundir valores y principios ciudadanos y también, para darle a nuestra gente, herramientas y preparación para poder ejercer trabajos dignos y decentes. Gente preparada y empoderada, se vale por sí misma. Cambiar el actual sistema educativo, es tarea prioritaria.

Los partidos y organizaciones políticas, deben erradicar viejas e inadecuadas prácticas, para dar su valioso aporte en la trasformación del país. No deben presionar, insistir ni solicitar cargos para personas no preparadas, por el sólo hecho de ser miembros de su organización. Debemos dejar atrás, ese pernicioso concepto de que la administración pública es terreno particular de los partidos que ganan las elecciones y en consecuencia, inundan los entes oficiales, empresas del estado y todo estamento gubernamental, de personas sin preparación, ni méritos, ni principios ni valores éticos, con lo cual se condena a la población, a tener pésimos resultados de los entes estatales.

Los nuevos funcionarios públicos, deben muy honestos, muy bien preparados, meritorios, de adecuadas credenciales y profundos conocedores de la materia que deben dirigir, para generar las adecuadas políticas públicas, para el desarrollo y lograr elevada calidad de vida.

Los trabajadores y líderes sindicales, deben combatir la errada creencia de que se puede cobrar sin trabajar o trabajando lo menos posible, deben ser muy productivos, dedicados al trabajo y hacer lo posible, por impulsar el mejoramiento de sus empresas.

Los empresarios, también deben dar su inequívoca contribución a ese proceso de cambios y transformaciones, requeridos por la nación. Saber dirigir sus empresas con acierto, sin depender de ayudas oficiales, ni conseguir contratos por influencias o padrinos poderosos que les garanticen buenos ingresos, por vías alejadas de la honestidad y los adecuados principios empresariales, son los retos nuevos del empresariado de esta Venezuela de primer mundo.

En conclusión. TODOS debemos poner de nuestra parte, y de todos nosotros, sin excepción, dependerá lo mucho, poco o nada, que logremos avanzar, en esta nueva senda que tomará el país. De nosotros depende!!!!

 

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