A la UD 338 solo llegan promesas

0
247

Conservar la paciencia hasta superar el punto de quiebre ha sido uno de los grandes retos del ser humano, pero lamentablemente no es uno de sus logros. Esto se evidencia en los rostros de los habitantes del sector UD 338, ubicado en la parroquia Unare, en Puerto Ordaz. Lucen «cansados, agotados» de tanto esperar que mejoren las infraestructuras de su comunidad.

«Por aquí solo llegan promesas. Todo el que pasa y recorre la comunidad se da cuenta de que nuestros problemas no terminan. Vivimos en un sector pobre, donde reina el desempleo y donde solo nos ponen pañitos de agua tibia», expresó Petra Durán, residente de la zona, quien se refirió a los trabajos inconclusos que se evidencian desde la llegada al sector.

El mal estado de las calles tropieza el paso de los medios de transporte: autobuses, taxis, carritos por puesto y camionetas, hasta de los particulares. Las cloacas desbordadas han agrietado las vías con los años y, con ello, el aumento de focos de infección y enfermedades.

Igualmente, la acumulación de basura los baches que genera el deterioro del asfalto, produce olores desagradables y obstaculiza el tránsito de vehículos y personas. A esto se suman las alcantarillas rotas que destilan la putrefacción de las aguas negras. Esta situación no solo incomoda el olfato de los vecinos, sino su tranquilidad, porque saben que en cualquier momento «eso puede reventar».

Javier Figueroa comentó que los usuarios del transporte público preguntan constantemente por la falta de unidades, y él, que dirige el punto de control en «La Parada de Julio», no sabe darles respuesta. Sin embargo, la carencia de vehículos por el sector se la atribuye a la falta de repuestos en el mercado y a los altos índices de inseguridad que se registran en la comunidad.

«Los choferes no cumplen con las rutas establecidas porque temen por su vida y las calles están muy deterioradas y no se consiguen los repuestos. Los lunes en la mañana son horribles aquí y después de las tres de la tarde no pasa ni una bicicleta. Necesitamos más transporte. Todos los Tucaroní pasan al mismo tiempo y vuelven a las dos horas. No hallamos, a veces, cómo salir de aquí», relató el señor.

LLAMADO PUNTUAL

Los residentes de «la 338» también informaron que la planta de tratamiento no ha sido finalizada. Hace siete años comenzaron a construirla. «Ahí lo único que hay es un foco de infecciones: los niños padecen de erupciones en la piel y los adultos enfermedades de todo tipo debido a la acumulación de basura y el desborde de las aguas negras. A mí me gustaría que el Alcalde viniera a ver lo que pasa», manifestó Juleidy Placencio, quien tiene más de 12 años viviendo en el sector.

Acompañada por los habitantes cuyas casas se encuentran frente a la planta, indicó que está aprobada la ampliación de la misma, pero los trabajadores encargados solo han hecho hasta ahora labores de mantenimiento.

«Hay más de mil casas anexadas a esta planta. El alcalde López asumió este compromiso con nosotros y aprobó 5.5 millones de bolívares para las reparaciones correspondientes, y todavía esperamos por eso. La empresa Servigar es la encargada de hacer esos trabajos», agregó José Malavé.

Esta comunidad anhela caminar por donde no floten los desechos de basura y otros elementos desagradables, por calles que tengan desagües y no se inunden cuando llueva. La problemática ha sido denunciada en varias oportunidades según los vecinos, y no han recibido contestaciones. Aseguran tener los recortes de prensa con las declaraciones de José Ramón López aprobando recursos para el sector. «Le exigimos al Alcalde que nos dé la cara en la UD 338», dijo Malavé.

EL CLAMOR

La inseguridad también cambia el rostro de quienes habitan este vecindario. «Aquí no se terminan los trabajos que se empiezan porque los mismos malandros corren a los trabajadores. Aquí todos los días hay un muerto o una balacera. Tenemos un centro policial que solo sirve de matadero», declaró Petra Durán, miembro del consejo comunal Villa Diamante. «Nosotros queremos vivir en paz, como todos los venezolanos. Queremos que alguien se ocupe de acabar con la delincuencia», concluyó.