Ábrele la puerta a las oportunidades

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Aquí vamos, viendo el calendario con frecuencia y pendientes de qué fecha es, contando los días porque ya está por finalizar este 2019, un año cargado de profundas dificultades para los venezolanos.

Nos estamos despidiendo de este 2019 con aires de incertidumbre, extrañando las tradiciones que de generación en generación han caracterizado y fortalecido la unión de las familias y amistades en esta época decembrina. Se va el 2019, pero nos deja un amargo sabor a inflación, inseguridad, oscuridad y desconcierto político.

El 2019 está haciendo sus maletas, pero los venezolanos están haciendo kilométricas colas que superan las 24 horas para llenar de gasolina los tanques de sus vehículos. Ya no es solo en Bolívar, Monagas, Táchira o Zulia, la escasez de combustible se agudiza y también golpea a los caraqueños, valencianos y coterráneos de otros estados del país.

No hay respeto, se perdieron los valores y sin duda hace falta poner a derecho tanta corrupción que enloda la misión y ética de un sinnúmero de instituciones, gracias a que hay uniformados que infringen las leyes que ellos mismos profesan.

Y es que no es solamente la situación de la gasolina lo que afecta al venezolano, quien vive día a día agitado y contra el reloj, sobrevenido a las garras de dolarización que domina la economía del país y que deprecia con fuerza el valor Bolívar Soberano. También, es el vaivén eléctrico que mantiene en tinieblas a millones de hogares. Por otro lado,  está el  sistema de salud que se encuentra agonizando, con hospitales a la deriva que se hallan sin insumos y con escasos profesionales, porque una mayoría cruzó fronteras en busca de una mejor calidad de vida. Y dónde dejamos a la educación, que igualmente está al borde del precipicio con maestros desgastados física y emocionalmente, producto de la misma crisis.

Cabe destacar que el parque industrial guayanés no escapa de la dura realidad, ya que sus empresas básicas están atravesando la mayor transformación de la historia, sí una transformación sin precedentes que reporta los más bajos niveles de producción. Aunque Guayana, la tierra del “oro, hierro y mujer”, es una urbe de referencia internacional, gracias a su impecable planificación,  hoy en día sus habitantes reclaman a diario la optimización de servicios públicos.

Sus encantadores paisajes y parques naturales, se ven empañados por cúmulos de basura y bandadas de zamuros que invaden las calles. Y, aunque Bolívar cuenta con caudalosos ríos como el Orinoco y Caroní, la falta del vital líquido parece ser la piedra del zapato de los habitantes, quienes deben ingeniárselas porque en sus comunidades el recurso brilla por su ausencia.

Y así, entre tantas fluctuaciones, los venezolanos ven como se consume el 2019 y se despiden de él.

Este diciembre, miles de familias no compartirán la tradicional cena de Navidad ni Año Nuevo, algunas no lo harán porque el presupuesto no alcanza para llevar a su mesa las hallacas, pan de jamón ni mucho menos pernil; otras porque el destino y diversas circunstancias los obligó a separarse y optar por el camino de la migración.

Millones de venezolanos andan por el mundo, regados como semillas. Sus corazones permanecen en Venezuela, pero ellos están haciendo vida en tierras colombianas, chilenas, peruanas,  argentinas o españolas, y ahora, lejos de su familia han tenido que acostumbrarse a dar abrazos digitales, y a compartir alegrías y tristezas a través de las redes sociales.

Pero, a pesar de las duras circunstancias y del sombrío panorama, desde El Diario de Guayana queremos invitar a todos nuestros fieles lectores, anunciantes, columnistas, colaboradores y a todos  aquellos que de alguna u otra manera forman parte de nuestra casa editora, a prepararse de corazón para recibir un 2020 abriéndole las puertas a las oportunidades, a caminar de la mano con la tolerancia y el respeto, a dialogar  desde la razón y la justicia; a asumir nuevos retos, a celebrar con gratitud los buenos momentos y sembrar esperanza y fe en los malos.

Auguramos 365 días de oportunidades para cambiar, renovarse, seguir creciendo y alcanzar con éxito las metas propuestas. Que estos 12 meses que están por llegar, sean propicios para escribir una nueva historia que permitan abrazarse con la paz, la esperanza, la prosperidad y sobre todo con el amor del Niño Dios, para que su misericordia renazca en nuestros corazones.

Hoy, brindamos por ti, por la familia y por los amigos. Brindamos por lo que fue y lo que está por venir. Brindamos por los cambios, porque con estos se presentan retos que te impulsan a  envolverte en nuevas oportunidades. Venezuela, Feliz Año 2020!

El Diario de Guayana