Alteraciones del sueño perjudican la salud

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La falta del descanso puede producir problemas gástricos, incremento del apetito y desequilibrio en el rendimiento, entre otros. La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que dormir no es un placer sino una necesidad, por lo que recomienda descansar al menos seis horas diarias.

El organismo de la mayoría de los seres vivos simplemente sigue un patrón que los expertos han denominado “ritmos circadianos”, los cuales incluyen cambios físicos, mentales y conductuales que parecen responder principalmente a la luz y a la oscuridad.

Según afirma el especialista en medicina del sueño, Antonio Pacheco Hernández, los humanos poseen un equilibrio bien definido entre las horas de sueño y las horas de vigilia, que es al mismo tiempo determinante en la salud física y mental.

El patrón normal sueño está caracterizado por la disminución de la mayoría de las funciones motoras del cuerpo, la cual implica la repetición de ciclos de vigilia y sueño cuya secuencia reguladora inicia y termina cada 24 horas.

Diversos estudios médicos han determinado que los problemas del sueño, tienden a afectar más a las mujeres que a los hombres. “Esto ocurre mayormente porque las patologías emocionales del tipo depresión o ansiedad afectan más a las mujeres, pero también existen fenómenos como el hecho de que son ellas quienes acuden con mayor frecuencia al médico, son más propensas a buscar ayuda, a diferencia de los hombres que posiblemente decidan no consultar aduciendo estos tipos de trastornos como problemas menores o simplemente se automedican”, declaró Pacheco Hernández

Dentro de los patrones normales de las personas, dos terceras partes de la actividad diaria son desarrolladas estando despiertos, es decir, en estado de alerta o vigilia; mientras que a la secuencia de sueño le dedicamos solo la tercera parte de este ciclo de 24 horas.

CUIDADO CON EL INSOMNIO

Aunque el cuerpo se encuentre en estado de reposo cuando dormimos, el sueño tiene patrones de actividad, que están regulados por elementos estructurales del sistema nervioso y por sustancias (hormonas y neurotransmisores) que se producen en el cerebro. Cuando se origina un cambio o alteración en éstas, es cuando llegan los problemas o trastornos del sueño.