Apostamos por Venezuela

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Navidad en tiempos de crisis. Los venezolanos están atravesando momentos de profundas dificultades, dificultades que se traducen en falta de alimentos, medicinas,  delincuencia, escasa producción y una galopante inflación que cada día golpea más fuerte el bolsillo de los ciudadanos.

En esta época, por primera vez en tantos años, muchas familias no tendrán en la mesa el tradicional plato navideño compuesto por hallaca, pan de jamón, ensalada y pernil; pues para la mayoría de los venezolanos que devenga un sueldo mínimo mensual de 4500 bolívares soberanos, se hace cuesta arriba adquirir los productos antes mencionados, tomando en cuenta que un kilo de cebolla –por señalar solo uno de los ingredientes para las hallacas- oscila entre 2100 y 2500 bolívares.

Se siente el desánimo  en las calles. No hay luces de colores ni arbolitos adornando puertas ni ventanas, se redujo considerablemente el flujo de compradores en los centros comerciales, los estrenos no son prioridad, se esfumó la tradición del amigo secreto, y aunque se escucha una que otra gaita o villancico, miles de familias manifiestan tristeza porque alguno o varios de sus miembros cruzaron frontera en busca de una mejor calidad de vida. Otros, lloran la muerte de un ser querido que fue arrebatado por la delincuencia y solo piden justicia.

Aunque al igual que el resto de los venezolanos, los guayaneses sueñan con un mejor país, piden a gritos servicios públicos dignos, pues los actuales se han convertido en una calamidad. A diario, habitantes de las comunidades reclaman por la falta de agua potable, otros denuncian que tras acudir a los hospitales, a veces resulta peor el remedio que la enfermedad.  El servicio de transporte público, cada día se hace más insuficiente e inhumano, ya que ante la falta de unidades, han surgido alternativas inseguras como las denominadas “perreras” y hasta camiones de carga de animales, los cuales son puestos al servicio de la colectividad. Los ciudadanos rechazan el deterioro de calles ya avenidas sumergidas entre la basura y la oscuridad, por lo que exigen a los gobernantes implementar planes para rehabilitar los servicios públicos.

A pesar de las adversidades que se han cruzado en el camino, no podemos permitir que nos roben la esperanza. Debemos recordar que los venezolanos somos aguerridos y valientes, por ello estamos dispuestos a seguir apostando a un mejor país en el que la educación y el trabajo sean sinónimo de bienestar social, independientemente de las ideologías políticas o credo y condición social de cada ciudadano.

Estamos comprometidos a seguir trabajando para continuar construyendo un país de progreso, bienestar, paz, amor y solidaridad a favor de la libertad de pensamientos y en defensa de los principios de igualdad.

Que la alegría, la fe y la esperanza del Niño Dios reine en cada uno de nuestros corazones. Feliz Navidad 2018 les desea la junta directiva y todo el equipo de El Diario de Guayana.NDR