Apuñalan a joven frente a su residencia para robarlo

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El grito de desespero y llanto de una madre alertó a los residentes del sector 11 de Abril, calle Auyupanare, en San Félix, pasadas las 10:30 de la noche de este domingo, quienes salieron despavoridos de sus casas para ver qué ocurría. En cuestión de segundos pudieron observar cómo la sangre recorría la humanidad de Yordis Rafael Gil Quintero, de 19 años de edad.

Testigos del episodio violento relataron que el occiso se encontraba reunido con cuatro allegados a la familia y su hermana, cuando fueron interceptados por seis sujetos armados. La intención era despojar a los presentes, sin embargo, el joven no corrió con la misma suerte.

Al notar la presencia de los individuos, “El Gordo” -como le decían cariñosamente- intentó ocultar sus artículos de valor para evitar ser víctima del hampa, sin darse cuenta de que uno de sus verdugos lo había “pillado”. Rápidamente, el homicida se acercó y le exigió que le entregara el celular.

ENTREGA MORTAL
Delante de los presentes, inició el forcejeo entre Quintero y el maleante, quien al observar que no entregaba sus pertenencias, decidió sacar de la parte trasera de su bolsillo un arma blanca (cuchillo) y enterrárselo a la altura del corazón. El joven, aún así, no accedió a la petición.
Como pudo se quitó de encima al malhechor y corrió al interior de su vivienda para contarle la irregularidad a su madre, sin percatarse de la herida que habría sufrido. Expertos en materia medicinal aseguraron que, debido a la rapidez con que ingresó el objeto fijo, Yordis no sintió.
En medio del nerviosismo, su progenitora accedió a verificar la profundidad de la herida, y trató de sanarlo con artículos médicos que se encontraban guardados en la residencia, pero el esfuerzo fue en vano. Los ojos de Yordis empezaron a perder brillo y el equilibrio de su cuerpo empezó a perderse.

ENVIADO AL HOSPITAL
Los verdugos, al observar que la víctima había ingresado, decidieron huir a bordo de varias motocicletas, sin dejar rastros en la escena que los pudieran involucrar. Como pudieron, varios habitantes cargaron a Yordis, quien se debatía entre la vida y la muerte, con la intención de trasladarlo hasta la sala de emergencias del Hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo.
Treinta minutos de agonía sufrieron los familiares quienes en medio de la desesperación anhelaban llegar rápido al nosocomio. Quintero, al ingresar al lugar, fue intervenido quirúrgicamente, pero expiró en medio de la operación porque perdió varios litros de sangre.
La punzada en la válvula pulmonar le segó la vida al joven que aspiraba formar las filas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Se pudo conocer de forma oficial que había egresado como bachiller desde hace un mes, y mientras esperaba obtener el cupo en la academia militar, trabajaba en una desplumadora de pollos en el sector Los Aceites, a escasos metros de su residencia.

VIOLENCIA FAMILIAR
Dos integrantes de la familia Gil Quintero han perdido la vida de manera violenta. El primer crimen ocurrió hace dos años cuando un tío del fallecido recibió varios impactos de proyectil por parte de quienes, presuntamente, quería robarlo. A menos de 15 días para recibir el 2016, la muerte de otro ser querido arropó nuevamente al núcleo, quienes de ahora en adelante tendrán que recordar los buenos momentos que vivieron a su lado.

 

 

Julio Alexander Moya
Jmoya@eldiariodeguayana.com.ve
Fotos: César Flores