AQUÍ TUMEREMO

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LOS PUEBLOS QUE OLVIDAN SU HISTORIA ESTAN CONDENADOS A REPETIRLA

Esto lo dijo, ya muchísimo tiempo Marco Tulio Cicerón, que nació en Aponio, el 3 de enero del año 106, a.c y murió en Fonia, un 7 de diciembre del 43 a. c. Fue jurista, político, filósofo, escritor y orador romano, y está considerado como uno de los más grandes retóricos y cabilista de la prosa en latín de la República Romana.

El pensamiento de Cicerón, ensambla perfectamente de lo que viene aconteciendo en este pueblo minero llamado Tumeremo. Para nadie es un secreto que la historia pueblerina se disipa paulatinamente ante infausta mirada de aquellos que poco les importa la compactibilidad tradicional de un pueblo; que en sus extrañas acumula un legado histórico y que por imperativo del tiempo es menester conservar y resguardar.

La historia no se repite porque somos unos desmemoriados sino porque es la expresión de una condición humana que apenas ha cambiado a lo largo de tiempo, marcada por nuestra genética de oportunistas, de gregarios y de exploradores.

Conocer la historia de Tumeremo, sería una excelente manera de conocer la condición humana de los nacidos en esta prodigiosa tierra bendecida por la madre naturaleza, y dejar de un lado la oprobiosa defensa a ultranza que muchos advenedizos manipulan en su cotidiana y fastidiosa verborrea en resguardo dizque de Tumeremo.

Lo cierto es que aquellos históricos lugares que conformaban el gentilicio tumeremenses han sido vilmente mutilados. La falta de conciencia ciudadana en concordancia con la mano férrea de la ignorancia han contribuido a que la historia de Tumeremo se evapore como una nube cuando es filtrada por los rayos del astro rey.

La historia, al igual que el conocimiento, no puede encontrar jamás su remate definitivo en un recinto ideal perfecto de la humanidad; una sociedad perfecta, un “Estado” perfecto, son cosas que sólo pueden existir en la inmaginación; por el contrario: todos los recintos históricos que se suceden no son más que otras tantas fases transitorias en el proceso infinito de desarrollo de la sociedad humana.

Sin historia no hay posibilidad de acometer el presente. No te puedes mover por el presente, no puedes actuar en él. Conocer la Historia, sus mecanismos de análisis, de comprensión, te da la sabiduría del tablero. ¿Cómo te atreves a moverte sin saber las reglas del ajedrez? Hay que recordar que la historia es cíclica. Hay dos grandes tendencias historicas.Una era de Spengler, que decía que la historia es un movimiento circular, que volvemos al mismo sitio, se va repitiendo. Y Tonybee decía que es una situación de sube y baja, pero siempre igual. Es cíclica, en cualquier caso. Y es una verdad: la Historia siempre tiene pequeños cambios, pero las grandes líneas se mantienen siempre.

En contradicción con lo anteriormente señalado, Tumeremo, sufre una plañidera, fatal y desconsiderada destrucción de todos sus espacios históricos. Hoy vemos con suma preocupación, que organismo oficial alguno asuma la responsabilidad de contrarrestar la iniquidad y la desproporcionada amputación que es objeto los sitios históricos de Tumeremo.

La historia hay que hacerla con voluntad colectiva para que surta el efecto esperado. La historia es la suma total de todas aquellas cosas que hubieran podido evitarse. Impulsar una invasión a un sitio histórico constituye un delito tipificado en nuestra legislación penal. Es hora de actuar y de reflexionar para que Tumeremo, no continúe transitando la Vereda de la Anarquía…..”La Ley del historiador manda que calle el dolor, pues no es tiempo éste de llorar el daño de los míos, sino de contar la cosa como pasó”….Tito Flavio Josefo.-