Argentina liquida a Colombia en penaltis para jugar la final de la Copa América

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Messi tendrá otra revancha. Argentina jugará la final de la Copa América contra su mayor ogro, Brasil. La Albiceleste sufrió de más contra una Colombia que prefirió mostrar músculo con 27 faltas y seis tarjetas amarillas. El salvador fue el guardameta Emiliano Martínez, figura tardía del fútbol argentino. El también portero del Aston Villa atajó tres penaltis. El equipo argentino se había adelantado en el partido con un tempranero gol de Lautaro Martínez tras una buena unión entre Giovani Lo Celso, Messi y el delantero del Inter de Milan. Pero, como es habitual en esta edición de la Albiceleste, se dedicó a invernar.

Colombia intentó atacar con sus dos mejores velocistas: Juan Guillermo Cuadrado y Luis Díaz. El ímpetu fue mayor en la segunda parte. El área argentina empezó a recibir tiro tras tiro que el portero Martínez supo negar. Los argentinos estaban extraviados y lo tuvieron que pagar cuando Edwin Cardona, un genio incomprendido, le puso un pase largo a Díaz que supo cómo encajar el gol. El empate 1-1 le servía a Colombia para incomodar a una Argentina a la que le costaba salir al contragolpe. Ángel Di María robó un balón y aprovechó una mala salida del portero David Ospina. El balón le quedó a Lautaro que, pese a tener la portería casi libre, terminó por chutar al único lugar donde estaba un colombiano, Wilmar Barrios. Messi, golpeado en un par de veces por Fabra, jugó con sangre en el tobillo. En una de esas imágenes de la épica deportiva, el 10 insitió en buscar el gol. Probó con gambetas, pases y tiros libres. Nada funcionó.

En los penaltis, Colombia quería volver a frustrar a un favorito. Si lo hizo con Uruguay, podía hacerlo contra Argentina. Oh, sorpresa. Se encontraron con un Emiliano Martínez con bronca, molesto, que se dedicó a desestabilizar a cada tirador colombiano. Y le funcionó. Atajó los tiros de Davinson Sánchez, Yerry Mina y de Cardona. La Albiceleste solo erró con Rodrigo de Paul. El pelotón de Messi tiene una cita con Brasil en el césped del Maracaná. El País