Asesinan a trabajador de Masisa para robar su celular

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Un impacto de bala a la altura del pectoral izquierdo fue suficiente para segarle la vida a un hombre en el municipio Caroní. El crimen ocurrió pasadas las 5:30 minutos de la tarde de este miércoles en la vereda Francisco de Miranda ubicada en la ruta I de Vista Al Sol, en San Félix.

De acuerdo con la información recolectada, la víctima identificada como Juan Antonio Amaya, de 38 años de edad, se encontraba parado en la esquina de su residencia esperando el transporte para dirigirse a su lugar de trabajo cuando dos sujetos a bordo de una motocicleta con características desconocidas lo interceptaron para despojarlo de su celular.

A pesar de que no se opuso al robo, el nerviosismo del infortunado hizo que lanzara el aparato móvil de última tecnología a un costado de la calle, sin embargo, tal acción le costó la vida. En medio de la furia, el parrillero del vehículo de dos ruedas sacó su arma de fuego a relucir y delante de los presentes no dudo en apuntarlo y apretar el gatillo.

CAYÓ DESPLOMADO

Testigos oculares relataron que los homicidas tenían “pillado” a Amaya, asegurando que dieron varias vueltas hasta interceptarlo. “Él tenía como diez minutos parado allí. Los delincuentes pasaron como dos veces y a la tercera vez no dudaron en acorralarlo para perpetrarle el atraco”, comentó una vecina.

A pesar de quedar lesionado y caer desplomado a escasos metros del portón de su vivienda, aún se mantenía con vida. El sonido de la detonación hizo que uno de sus familiares que se encontraban montado en la platabanda de la vivienda inspeccionando el vaciado que habían realizado unos albañiles el mismo día, saliera corriendo hasta la escena del crimen para ver que ocurría.

Como pudo, prendió su carro y en compañía de varios allegados cargaron a la víctima para trasladarlo hasta la sala de emergencias del Hospital de Clínicas Manuel Piar, -donde a pesar del esfuerzo realizado por los galenos de guardia-, pereció a los pocos minutos de su ingreso.

NO LE ROBARON NADA

Allegados confirmaron que a Juan Antonio Amaya no le robaron nada. Una vez que los delincuentes lo vieron herido, huyeron sin dejar rastros. “Los homicidas son de por aquí mismo. Lo que pasa es que uno no puede decir nada porque es sentenciarse a la muerte”, explicó un doliente.

El cuerpo fue levantado pasadas las 1:00 de la madrugada de este jueves por una comisión de la División Contra Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) subdelegación Ciudad Guayana. Se estima que con la recolección de testimonios y las evidencias halladas en el lugar del crimen inicien las averiguaciones.