Asesinan a un joven tras asistir a una fiesta clandestina

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Lágrimas de tristeza recorrían el rostro de una mujer al ver el cuerpo de su esposo tendido sin signos vitales en medio del pavimento asfaltico.

El crimen ocurrió pocos minutos antes de las 4:00 de la madrugada de este domingo en la calle principal del barrio Los Monos, en Castillito.

De acuerdo con la información recolectada, la víctima identificada como José Gregorio Delgado, de 25 años de edad, había salido de su residencia ubicada a escasos metros de la escena del crimen pasadas las 9:00 p.m del sábado en dirección a una rumba clandestina que se celebraba en un terreno baldío adyacente a la Iglesia cristiana Maranatha.

La noche que transcurría entre alcohol y diversión, horas más tarde se convirtió en un episodio sangriento.

Según testigos, varios hombres fuertemente armados llamaron a “Joseito”- como popularmente lo conocían- por su nombre y lo obligaron a salirse de la reunión para conversar.

LO TENÍAN SENTENCIADO

Supuestamente, los homicidas se la tenían jurada y aprovecharon la oscuridad imperante del sector para evitar ser reconocidos y cobrar venganza.

Tras regresarse a la reunión, el joven fue sorprendido por un disparo en la espalda que hizo que se desplomará al suelo en cuestión de segundos.

La multitud que disfrutaba de la fiesta callejera compuesta por una barra de licores y tres cornetas, corrió rápidamente para evitar quedar en la línea de fuego e incluso se escabulleron por temor a perder la vida hacia una zona boscosa que comunica al majestuoso río Orinoco.

Ellos mismos fueron los principales testigos oculares que observaron cómo tres tipos armados “hasta los dientes” arrastraban a José malherido por un callejón lleno de piedras, mal olor y maleza.

ACRIBILLADO A MANSALVA

Vecinos de la comunidad que no quisieron identificarse por temor a posibles represalias, indicaron que se escucharon alrededor de 10 detonaciones, sin embargo, nadie se atrevió ni siquiera a asomarse por la ventana debido a que es “una zona tomada por el hampa” donde brilla la impunidad e inseguridad.

Al salir el sol, pudieron observar como el cadáver del infortunado yacía en un charco de sangre y a un costado varias manchas de sangre disecadas que quedaron marcadas por “el caminito de la muerte”.

El reporte al Servicio de Emergencias 171 Bolívar fue realizado alrededor de las 6:00 a.m. Cuando funcionarios del Centro de Coordinación Policial (CCP) Cachamay fueron a verificar la irregularidad, ya los familiares del Delgado se encontraban sentados llorando por la fatídica pérdida física.

ASESINADO Y ROBADO

A los verdugos del joven deportista perteneciente al club de El Progreso, no solo le bastó con asesinarlo sino que también le robaron los zapatos atléticos que cargaba.

Las únicas pertenencias con las cuales quedó, al momento de ser levantado por varios funcionarios adscritos a la división del Eje de Investigaciones Contra Homicidios del Cicpc subdelegación Ciudad Guayana, fueron con un pantalón azul claro y una camisa marca Adidas unicolor.

Aunque no es la primera vez que realizaban este tipo de celebraciones a un costo de 300 bolívares por persona, lamentablemente tuvieron que segarle la vida a un padre de familia para que el público asistente tomara consciencia del peligro que corren al dejar ingresar personas desconocidas.

“Aquí nadie vio ni nadie supo nada. A nosotros nos llamaron temprano para avisarnos que habían matado a José”, dijo totalmente devastada un familiar, asegurando que el occiso no tenía problemas con nadie.

En el sitio quedaron esparcidos varios casquillos 9 milímetros con los que presuntamente fue abatido.

Instan a realizar labores de patrullaje

Es la primera vez que la familia Delgado pierde un ser querido a manos del hampa. Vecinos exigieron a los organismos de seguridad realizar labores de patrullaje durante las 24 horas del día para evitar que este tipo de episodios violentos se sigan suscitando en un sector pionero de la región.

“La delincuencia nos está agobiando y matando a nuestros seres queridos… aquí no podemos opinar mucho, porque si nos pillan es triste, tú sabes cómo es todo esto”, relató una mujer desde la rendija de la puerta principal de su vivienda totalmente temerosa.