Ausencia de unidades de transporte público se agudiza

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«¡Ay hijo! Yo estoy aquí desde hace media hora y no pasa ni un autobús», fueron las palabras de María Martínez, una ciudadana guayanesa a la que le ha tocado vivir en carne propia «el calvario y sufrimiento» a la hora de abordar una unidad de transporte público.


Esta semana ha sido cumbre en lo relacionado con la movilización de los usuarios, puesto que se han registrado, en distintos puntos de la ciudad, manifestaciones pacíficas y otras no tan pacíficas. Afectados declararon que los entes gubernamentales se hacen «los locos» para solventar la demanda de unidades. El problema del transporte es una realidad que sigue a la vista de todos.

Desde el 6 de agosto de 2015, empezaron a circular veinte unidades pertenecientes al sistema Bus Transporte Rápido (BTR), en Puerto Ordaz y San Félix. Según el ministro del Poder Popular para el Transporte Terrestre y Obras Públicas, Haiman El Troudi, en su visita a la región, «este tipo de autobuses permitiría conectar al este con el oeste», sin embargo, hoy en día, la situación es otra.

Muchos han tomado la precaución y salen de sus casas a las 5:30 de la mañana para llegar a tiempo a sus lugares de trabajo. Mientras que otros, esperan ver la «luz del sol» por temor a ser víctimas del hampa, que no tiene hora de salida.

ROSARIO DE PROBLEMAS
Bs. 20 y 40 bolívares es el precio «pactado» por algunos choferes que cubren la ruta Puerto Ordaz – San Félix, y viceversa, quienes al notar la escasez de unidades establecen un monto que no está acorde con las leyes establecidas en el Instituto Municipal de Transporte, Tránsito y Vialidad (Imttv).

«Cuando los conductores observan que la gente está apurada y quiere irse a sus casas, vienen y ponen el precio del pasaje a su gusto. Por ejemplo, si son 20 bolívares y tengo 10 solamente, no me dejan montarme», contó Silvana Montero.

A esta irregularidad se suma el mal trato por parte de los conductores y colectores hacia los usuarios, además de las precarias condiciones en que se encuentran los autobuses. «´Tú puedes encontrar de todo un poco: cojines rotos, falta de ventilación, residuos de comida y malas palabras marcadas en diferentes partes», dijo Gabriela Orta.

«ENTREN, QUE CABEN 100»
Al notar la ausencia de unidades, algunos conductores se aprovechan de la oportunidad para sobrepasar la capacidad máxima permitida y así generar un mayor ingreso económico. Normalmente, un autobús, tipo vans, tiene capacidad para 30 asientos, sin embargo, los colectores sobrepasan la cantidad de usuarios permitidos. «Sí es por ellos, suben a cien pasajeros, sin importarles las condiciones en las que vayamos».

Por esta razón, habitantes esperan que las promesas ofrecidas por el gobernador Francisco Rangel Gómez, de tener en la ciudad un sistema vial moderno y disponible durante más de 18 horas, sean cumplidas a cabalidad. Aunque la obra todavía no se encuentra culminada, guayaneses opinan que el BTR «no funcionará» sino que «congestionará», más aún, el tráfico vehicular en la ciudad.

«AGUANTAR LA PELA»
Crisbelys Herrera, usuaria, declaró que «la falta de cultura y de conocimientos» ha influenciado en el desarrollo de la problemática. Por esta razón, la fémina indicó que es importante poner en práctica los valores inculcados para darle así «un giro de 180 grados al país». «Darle la silla a las personas mayores; te hacen buen ciudadano», dijo.