Baleado en extrañas circunstancias

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José Antonio Jiménez, de 49 años, fue asesinado el pasado lunes por varios sujetos en la calle Girardot del sector 11 de Abril, en San Félix, cuando regresaba de beber licor en una gallera del sector.

Su esposa, Dayla Robles, relató que Jiménez y ella vivían en El Gallo, y que habían llegado a la zona para celebrar el Día del Padre; al caer la tarde el hombre se fue a una gallera, donde tomaría unas cervezas con unos amigos hasta la madrugada, cuando decidió ir a la casa de un tío en el mismo urbanismo, sin contar con que iba a llegar a su destino. «Eso fue a las 3:20 de la madrugada aproximadamente, varios sujetos lo venían persiguiendo, él se dio cuenta de la situación, corrió pero lo alcanzaron y le dispararon en la cara».

Robles asegura que recibió una llamada de su esposo a la una de la madrugada, para notificarle que se estaba tomando «algunos tragos» con amistades, asegurando que todo andaba bien. Ella nunca pensó que horas después lo asesinarían.

A RAÍZ DE UNA DENUNCIA

Dayla Robles aseveró que el asesinato de su esposo está motivado por una denuncia. «Las casualidades no existen, ese asesinato de mi esposo es a raíz de una denuncia que colocamos contra el señor Maikel Rodríguez, a quien vimos vendiendo productos de primera necesidad como leche, azúcar y Harina Pan a precios elevados, decidimos notificarle a la policía sobre la situación y ellos llegaron a su casa a entregarle una notificación, pero él no estaba así que lo recibió la hermana. Luego Maikel varias veces nos amenazó de muerte por la denuncia, tanto así que una vez estaba con mi nieta, cuando él llegó con un machete e intentó asesinarme».

Jiménez, quien se dedicaba a prestar dinero en el mercadito de El Gallo, en San Félix, murió minutos después del suceso, al momento de llegar el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalística (Cicpc), la víctima ya estaba sin vida.

Robles clamó a las autoridades por la búsqueda de los responsables del asesinato, «estoy segura de que el asesino de mi esposo es el mismo que nos amenazó, debe pagar por su delito, mi esposo no se metía con nadie, toda la vida le gustaba trabajar, incluso vendiendo aliños en el mercado de San Félix».