¡Bendícenos, Vallita!

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Del valle, de la Margarita, un pueblo dichoso y con libertad// Se digna tener una virgen que llevó hasta el cielo su virginidad// Es bella la Virgen del Valle que a todos consuela con su bendición // Y escapa como una sonrisa que se nos encaja en el corazón; así dice la canción dedicada a la Virgen del Valle, quien cumple 104 años de haber sido coronada en 1911, por el obispo de la Diócesis de Ciudad Guyana, Antonio María Durán, tras ser autorizado por el papa Pío X.

Vallita, así la llaman con cariño sus devotos, se convirtió en la patrona del Oriente venezolano por los incontables milagros concedidos, siendo venerada desde Nueva Esparta hasta Bolívar. De ahí, que sea la patrona de la diócesis de la ciudad desde 1921, y la protectora de la Fuerza Armada Nacional, nombrada en 1981 por el papa Juan Pablo II.

 

104 años llevan millones de feligreses celebrando las bendiciones, los favores y los milagros de La Reina. En Ciudad Guayana, las parroquias ofician la misa en conmemoración a Vallita. Sin embargo, la iglesia que lleva su nombre desarrolla una serie de actividades para homenajear a la madre de Dios, bajo la advocación de la Virgen del Valle. Desde las 5:00 de la mañana comenzará la fiesta con el canto mariachi de «Las Mañanitas». Luego, al caer la tarde, realizarán el rosario, siendo esta la previa a la eucaristía oficiada por Monseñor Mariano Parra Sandoval, obispo de la ciudad.

 

Las manos de Vallita
Ruth García fue diagnosticada de cáncer de mamas en 2011. Fue ese 27 de septiembre cuando sintió que la vida se le venía encima. Pero como cayó, se levantó. Una noche, luego de haber pasado el día de médico en médico, sintió un aire en su alma. Mientras dormía, experimentó cómo unas manos cálidas la tocaban, y una voz dulce le susurraba que estaba sanada.

 

«Es la frase que digo todos los días al despertar: ‘Estas sanada’. Esa noche sentí como de mi cuerpo se alejaba todo dolor y me sentí renovada. Sé que fue ella, porque además de sentirlo, era a ella a quien le pedía a diario que intercediera por mí ante Dios para que llenara de paz, esperanza y sanación, mi cuerpo y mi alma», reveló García.

 

Historias como la de Ruth, abundan. Tal es el caso de Federico Gómez, quien confesó no perderse jamás las fiestas de la patrona, ya que fue ella la que obró a favor de su recuperación. «Refugiarme en ella y en Dios me salvó de la locura por la desesperanza. A veces dejar de creer nos enferma más que cualquier cáncer… lo que nos queda al final siempre es la fe, y es justo eso lo que nos salva», comentó el católico, quien desde hace 37 años es devoto fiel de la Virgen del Valle.

«Las manos de la Virgen son milagrosas, es impresionante como la virgencita del Valle mueve a tantas personas porque su devoción no solo es de Venezuela, ella intercede por todas las personas del mundo, solo que los venezolanos contamos con la gracia de tenerla aquí, cerquita de nosotros», afirmó Gómez.

 

Los guantes de la Virgen
Luego de la llegada de la virgen al El Valle, en Margarita, estado Nueva Esparta, el pueblo Guaiquerí transformó la pequeña capilla donde la veneraban en el santuario que hoy muchos visitan para caminar junto a ella.

 

Por otro lado, Puerto Ordaz es la tierra que planificaron para que fuese la ciudad industrial del país, por lo que muchas personas llegaron para colaborar en la formación profesional de la urbe. De ahí, que hace muchos años, esta se convirtiera en la casa de Carmen Villarroel, neoespartana y devota de la Virgen del Valle.

 

Desde niña, Villarroel es la que confecciona los guantes que utiliza la patrona de Oriente que se encuentra en el Santuario de Margarita. Cada año la profesora viaja a finales de agosto a la Isla para llevarle los guantes a su «madre santa».

 

«Norka Flowers»
Muchos guayaneses se sienten inspirados por la Virgen del Valle, tanto que agradecen sus favores colaborando de lleno en la parroquia, y ayudando al prójimo con sus necesidades, pese a la situación que enfrenta el país.

 

Sin embargo, ayudar con las festividades de Vallita, es una «sensación inigualable», según explican aquellos que son partícipes de las actividades. Por eso, Norka de Maderos no dejó de sonreír ni un instante mientras cortaba e imaginaba el diseño floral que luce hoy la Virgen del Valle en su altar.

 

Con el cortador de flores en las manos, y uno que otro corte en sus dedos, símbolo de su trabajo, Norka aseguró que le pidió a Vallita que le permitiera adornar el lugar donde reposa su imagen y luciera hermosa en su día, y desde hace tres años su favor fue concedido, razón suficiente de felicidad. «Hasta me dicen Norka Flowers (risas). Pero de verdad que es una alegría llenarla de flores. Es hermoso. Ella me llena, y rezarle el rosario, también. Es lo que me da fuerza a diario», confesó De Maderos.

 

Los feligreses guayaneses esperan que La Virgen del Valle interceda por la comunidad y derrame su amor y su paz en las tierras del macizo.

 

La UD-102 celebra a Vallita
Tras una promesa, el amor y la fe de una comunidad se erigió en la imagen de la Virgen del Valle más grande de la ciudad, que se encuentra ubicada al final de la avenida Concepción Palacios, urbanización Simón Bolívar, mejor conocida como UD-102, en San Félix.

 

Luego que el gineco-obstetra Pedro José Estaba se enterara que su esposa no podría tener hijos, la desesperanza no tuvo cabida ante este dolor, todo lo contrario, fue el momento perfecto para que le pidiera a la madre de Dios, bajo la advocación de la Virgen del Valle, que le ayudara a concebir un hijo. Han pasado 20 años desde que Vallita hizo el milagro, y hace 16 que se inició la construcción de la obra que se inauguró en 2007.

 

El artista, responsable de edificar la imagen fue Aurelio Rodríguez, y la obra logró la organización de los vecinos para reunir los fondos para su construcción y así celebrar, cada 8 de septiembre, la fiesta de su patrona.

 

El milagro pescador
Uno de los milagros más famosos es el del pescador domingo, quien en busca de perlas en la profundidad del mar se topó con la púa de una manta raya. Adolorido y con mucho esfuerzo llegó sangrando a la orilla, y fue atendido por las personas del lugar, quienes en vano lo auxiliaron para salvarle la pierna.

 

Su esposa, ante la desesperación acudió a la Virgen del Valle, explicándole que Domingo necesitaba sus miembros sanos y fuertes, ya que vivía de la pesca. Y fue así como milagrosamente la pierna del pescador sanó, y son de agradecimiento prometió a la virgen que la primera perla que consiguiera sería para ella.

 

Domingo volvió al mismo manto coral donde sufrió el fatal accidente, y allí divisó una inmensa ostra que al abrirle mostró una perla que tenía la forma de su pierna, y hasta la cicatriz de la lesión.