Brito denuncia desmantelamiento de la Uneg ante la falta de vigilancia  

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De las sedes se han llevado computadores, aires acondicionados y partes eléctricas.

Raúl Brito, presidente de la Asociación de profesores de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg), comentó que la crisis en esta casa de estudios es bastante crítica y no precisamente por la pandemia, ya que desde hace varios años se fue reduciendo el presupuesto universitario producto de una política gubernamental.

Para Brito,  la situación de esta casa de estudios es responsabilidad del Gobierno nacional.

La consecuencia de no tener los recursos monetarios fue que se empezaron a eliminar las rutas de transporte, el comedor y la vigilancia. “Antes había dinero para contratar 100 vigilantes y ahora no hay ni uno, eso es aprovechado por los malandros para desmantelar la universidad”.

Brito recordó que la Uneg tiene sedes en Puerto Ordaz, Upata, Guasipati, El Callao, Santa Elena de Uairén, Ciudad Bolívar, Caicara del Orinoco y El Palmar y todas se encuentran en el mismo estado de abandono.

“Delincuentes llegaron a entrar hasta a los salones de clases para robar a los estudiantes y profesores”, denunció el presidente de la Asociación.

Expresó que hasta ahora se han robado los cauchos de las unidades de transporte, los aires acondicionados, las computadoras e incluso la parte eléctrica de los módulos.

Brito denunció también que aparte de la responsabilidad del Gobierno nacional, las autoridades de la universidad  no han implementado acciones necesarias que protejan a la casa de estudios.

Clases a distancia

En cuanto a las clases en tiempos de pandemia, Brito manifestó que están trabajando de forma arcaica, pese a que  a finales del 2020, la Rectora de la Universidad informó que se abrieron 700 aulas virtuales.

Según Brito, “no hay ningún sistema en launiversidad que pueda aguantar esa cantidad”, precisó.

Asimismo, informó que la deserción del profesorado es alta debido al sueldo que perciben, actualmente un educador gana entre 4 y 5 dólares mensuales que no le alcanza para mantener a sus familias cuando hace 20 años un profesor universitario devengaba 1.900 dólares. Rosanny Mattey / FOTO: ARCHIVO