¡Buscando otro Dakazo!

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El régimen anda buscando desesperadamente otro Dakazo, un evento que conmocione al país, logré calar en el ánimo de la gente y cambie la percepción de rechazo que tienen los venezolanos del gobierno, de Maduro y de todo lo que representa el socialismo del siglo XXI.

En ese intento por reconciliar al 80% de la población con la revolución, el régimen está dispuesto a hacer cualquier cosa que logre desviar la atención de los pobladores de esta sufrida Venezuela, acerca de los problemas de inflación, escasez, desabastecimiento, inseguridad, desempleo, etc., a la vez que intenta insuflar ánimo a la desesperanza que nos embarga a todos. Por eso la declaración del estado de excepción en la frontera y su consecuente cierre, intentado culpar a los colombianos de los problemas que nos agobian a los venezolanos, es un clarísimo intento de encontrar un nuevo Dakazo.
Lo que ocurrió es que una cosa es propiciar el «saqueo organizado» de un mayorista de electrodomésticos que significó, para quienes se prestaron a ese despojo, un beneficio tangible, al poder comprar un pantalla plana por un tercio de su valor real, y otra cosa es intervenir salvajemente sobre una población fronteriza que tiene en promedio 15 años viviendo en Venezuela, ordenar el desalojo compulsivo de sus hogares, obligarlos a irse con sus enseres a cuestas, separar familias en que el padre lo sacaron a Colombia y la madre quedó en Venezuela con los hijos, demoler sus viviendas, todo lo cual configura una crisis humanitaria a la luz del derecho internacional y la protección de los derechos humanos.
A mi modo de ver, esta cortina de humo no funcionó y más bien le salió al gobierno el tiro por la culata. Los venezolanos no se han olvidado de sus problemas (las colas no se lo permiten), no prendió otra vez la llama de la credibilidad en el gobierno y, sobre todo, el rechazo de la comunidad internacional lesionó al gobierno venezolano por su torpe actitud, al haber transformado un incidente entre militares y bandas de narcotraficantes en un serio conflicto inter fronterizo.
A esto hay que agregarle el manejo muy inteligente, y con mucha cordura, de la situación por parte del gobierno colombiano. La actuación, por ejemplo, del Defensor del Pueblo de Colombia, apegada al derecho, a los convenios y convenciones internacionales y en defensa de los derechos humanos de los desplazados, fue intachable, reveló un manejo de Estado y se articuló en la estrategia diseñada por la cancillería del vecino país. Significativas las palabras de este alto funcionario recordándole a Tarek que el rol de la institución que ellos representan «no es defender a un gobierno, sino a la gente».
Muchos dicen que este es un globo de ensayo que también busca ver la posibilidad de suspender las elecciones parlamentarias, perdidas como estarían. Lo que preocupa es que si este Dakazo no funcionó, el gobierno y sus laboratorios de guerra propagandística, estén pensando en otra estrategia. ¿Cuál podría ser? Arremeter contra la banca, expropiar Polar, nacionalizar por completo las empresas mixtas de la Faja, intentar una guerra relámpago contra Guyana. Algo deben estar pensando las salas situacionales del régimen, para intentar levantar el alicaído apoyo de la gente a este nefasto gobierno. En todo caso, si se aventuran en algunos de estos supuestos, declaraciones inflamadas de nacionalismo, discursos grandilocuentes, movimientos de tropas y muchas cachuchas y franelas rojas, de por medio, nada les asegura que volverán a captar la mente y el corazón de los venezolanos.
La inflación y la escasez hicieron mella en el estómago de los venezolanos y ello produjo un cortocircuito en sus mentes, que les hizo ver el engaño en que estuvieron sumidos tantos años, mientras el petróleo le permitió al gobierno repartir dádivas. Ahora el 85% de la gente quiere un cambio y eso es irreversible.