Cambio y mediación 2016

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Oscar Arnal
oscar.arnaln@gmail.com

La agenda presentada por la MUD está llena de reivindicaciones sociales
El año que culmina es de gran avance para la alternativa democrática. No es poca cosa haber ganado las parlamentarias obteniendo la mayoría absoluta. El optimismo y la esperanza iluminan buena parte de Venezuela.

El pueblo votó por un cambio de rumbo en la economía. Y para balancear y controlar el inmenso poder del Ejecutivo. Cuando el Gobierno no toma medidas para enfrentar la crisis y amenaza con bloquear cualquier iniciativa de la oposición cava su propia tumba. Haciendo una pésima lectura de los resultados. Ante la inflación más alta del planeta, la escasez de medicinas y productos, la inseguridad desbordada y las fallas en los servicios de agua y luz eléctrica, la mayoría quiere que los distintos factores se entiendan para dar respuestas. Hay una sed de diálogo y conciliación para que todos luchemos por el bien común. En días pasados tuve una conversación informal con el Nuncio (representante del Papa) y me manifestó la intención que tienen de ser facilitadores para lograr la concertación. Lo que hay que aprovechar.

Si el Gobierno insiste en agredir a la oposición y mentir señalando que lo que se pretende es la venta del país y la implantación del neoliberalismo, va a ser desmentido por los hechos. Y va a ir perdiendo más y más credibilidad. La agenda presentada por la MUD está llena de reivindicaciones sociales, junto al decreto de amnistía para devolver la paz. Ya basta de presos, perseguidos y políticos inhabilitados.

Si abusan del TSJ para declarar nulas las propuestas de la MUD, la salida será hacer una reforma para que la Sala Constitucional aumente el número de magistrados, y se constituya en un verdadero poder autónomo. Al estilo de las cortes constitucionales hoy en voga.

La AN podría ir trabajando a la vez en una reforma constitucional para reducir el periodo a 4 años y que junto a la elección de gobernadores estemos eligiendo Presidente en el mismo 2016. Esto tendría que ser refrendado por el pueblo y es una opción a analizar, junto al Revocatorio. De cualquier manera, el reto está en que alcancemos entre todos un programa mínimo común de salvación nacional apegado al Estado de Derecho. El Gobierno no debe ver como una tragedia el que la oposición sea mayoría en el Parlamento, es lo que sucede en muchos países del globo.