Cáncer de cuello uterino sigue la pelea por el primer lugar

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Un nuevo dato causa alarma en Ciudad Guayana: jóvenes con edades entre 18 y 22 años han presentado cáncer invasivo, específicamente, cáncer de cuello uterino. Esta patología podría afectar a todas las mujeres, sin excepción, sin embargo, las probabilidades de padecerlo aumentan con la edad, sobre todo cuando la menstruación desaparece.

Desde que este tipo de cáncer comenzó a causar daños irreparables, como la muerte, las estadísticas se tomaron más en serio, y estas arrojaban que la enfermedad se tornaba más común en mujeres con edades entre 35 y 50 años y que las lesiones podían empezar a aparecer desde los 18 años, o desde que iniciaran su actividad sexual.

Las razones son múltiples: uso de anticonceptivos orales, multiparidad, infecciones de herpes tipo dos, consumo excesivo del cigarrillo, entre otras. Pero, una de las causas más frecuentes es la presencia del Virus de Papiloma Humano (VPH), del cual existen más de 150 sepas, aunque no todas son oncogénicas (cancerígenas).

El doctor Juan Latan, ginecobstetra, egresado de la Universidad de Los Andes en 1985, estima que «el setenta u ochenta por ciento de las mujeres en edad reproductiva ha estado en contacto con el VPH», por lo que recomienda la visita periódica a los especialistas a fin de descartar cualquier infección y prevenir enfermedades letales. «El VPH no es cáncer, pero ocasiona varias lesiones que agilizan el proceso para que se dé», añadió.

EN CONSULTA

– ¿Cómo se desarrolla el cáncer de cuello uterino?
– Comienza en la parte baja del útero, en lo que llamamos cuello uterino, se extiende a los órganos vecinos y luego a los distantes, si no se trata. Es una enfermedad maligna, invasora, que aparece por la propagación de verrugas o papilomas causadas por el VPH y que se traspasan a través del contacto sexual. Aunque no todos los papilomas son cancerígenos, algunos producen este tipo de cáncer, que es la principal causa de muerte en las mujeres de nuestro país.

– ¿Cuál es la principal señal de alarma?
– Las lesiones pre invasoras no dan síntomas, pero algunas pacientes presentan sangrados durante la relación sexual. En las invasoras, persiste el sagrado, fuera de la fecha de menstruación; las secreciones vaginales adoptan mal olor, hay dificultad para orinar y evacuar, sumado a la pérdida de peso.

– ¿Qué tan común es la enfermedad en Ciudad Guayana?
– De cuatro a seis pacientes fallecen mensualmente a causa de este cáncer. Al menos es la cifra promedio del Hospital Raúl Leoni de Guaiparo.

– ¿Las lesiones en el cuello uterino pueden impedir el embarazo?
– Las pre invasoras, no. Sin embargo, el tratamiento debe cumplirse porque las lesiones pueden exacerbarse.

– ¿Cómo se trata?
– El tratamiento varía en cada caso: en las pre invasoras, las opciones son radiocirugía y conización; en las invasoras, la estereotomía; y cuando las lesiones son más avanzadas, se aplica radioterapia y quimioterapia. También existen dos vacunas para prevenir este cáncer: Gardasil y Cervirax, que son aplicadas en países desarrollados. En Venezuela aún no contamos con los permisos para ponerlas. ¡No sé qué estamos esperando! Los precios oscilan entre 160 y 460 dólares.

– ¿En Venezuela hay cómo cumplir con el tratamiento?
– Para este tipo de patología no es tan necesario un medicamento, que es lo que pudiese estar escaso. Digamos que ese no es el caso esta vez. Lo que sí dificulta el cumplimiento es que casi todos los centros de radio y quimioterapia del país están paralizados, por distintas razones, y para suplir estas técnicas no hay medicamentos ni ninguna otra alternativa.

– ¿Este tipo de cáncer supera al de mamas?
– Yo diría que la diferencia entre las cifras están entre uno y dos por ciento, pero sí lo supera, está por encima al menos en Venezuela. Ambos están dando la pelea por el primer lugar.

EDÚCATE Y SÁLVATE

Para Latan, quien es director del postgrado de Ginecología y Obstetricia en el Hospital Raúl Leoni de Guaiparo, en San Félix, es «vital» la educación sexual desde temprana edad, ya que «es lo único que puede evitar muchas enfermedades». El especialista considera que tanto hombres como mujeres deben conocer los riesgos que trae consigo el mantener relaciones sexuales con varias personas y sin protección.

«La promiscuidad debe disminuirse, hay que hacer un esfuerzo para lograrlo. Los métodos de barrera deben ser usados correctamente si se inician las relaciones sexuales a temprana edad. Recomiendo la citología cada seis meses para pescar lesiones y curarlas, complementada por la colposcopia. Así, la mujer tendría un diagnóstico precoz, porque lo bueno de todo es que esta enfermedad es curable».

«Estando en secundaria me interesó la Medicina, pero también el sacerdocio en la iglesia católica. En bachillerato me tocó decidir: escogí estudiar Medicina. En ese interín, me gustó Ginecología y Obstetricia porque la relacioné con el milagro de Dios. Acompañar a la madre a traer a su hijo al mundo es un placer para mí. También me apasiona enseñar porque el médico es un profesional docente por excelencia: educa a sus pacientes, familiares y amigos. Formar generaciones de médicos es una de mis metas y mientras pueda, lo seguiré haciendo», expresa Juan Latan.

La Sociedad Americana Contra El Cáncer calcula que para este 2015 en Estados Unidos «alrededor de 12 mil 900 nuevos casos de cáncer invasivo del cuello uterino serán diagnosticados y que unos 4 mil 100 mujeres morirán a causa de esta enfermedad». Sin embargo, en ese país la tasa de mortalidad ha bajado debido al aumento en el uso de la prueba de Papanicola para detectar el VPH y de la aplicación de las vacunas.

UNA REALIDAD QUE NO ESCAPA

El doctor Juan Latan tiene más de 30 años de trayectoria en Ciudad Guayana, razón por la que hoy su nombre ocupa esta página. Actualmente, se desempeña como jefe del servicio de ginecología en el Hospital Raúl Leoni de Guaiparo y es director del postgrado de ginecología y obstetricia que se imparte en el mismo centro, además de ofrecer consultas en varias clínicas de la ciudad.

Su preocupación por la «fuga de cerebros» del país se mantiene al ver cómo médicos recién graduados abandonan su tierra y ponen en práctica sus conocimientos en otras. «Hay que estimular a los jóvenes profesionales de todas las carreras, no solo a los médicos. Hay que valorar el reconocimiento universitario, aumentar el número de residentes de postgrado para disminuir la carga asistencial y mejorar la parte docente, pero también los sueldos y salarios que no están acorde con la situación país. Tenemos que lograr que se queden» indicó Latan.