Catedral de Ciudad Guayana culminada en su primera etapa

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Luego de casi 20 años de estar en el abandono, el terreno de la Catedral de Ciudad Guayana, mejor conocida como «La cruz del papa» vuelve a ver actividad, esta vez de ingenieros y arquitectos de la zona, quienes se encargan de hacer realidad el trabajo soñado por muchos feligreses desde hace décadas.

José Zorrilla, ingeniero y coordinador de proyectos catedráticos del estado Bolívar, explicó que con este avance llevan tres vaciados de placas, concluyendo así la primera etapa de la obra, que involucra la capilla diaria de la Catedral. «Tomando en cuenta la magnitud del proyecto decidimos realizarlo por etapas, comenzando con el primer avance valorado en 33 millones de bolívares. La primera gran obra es la capilla, que cuenta con un espacio de aproximadamente 1100 metros cuadrados, que permite albergar a 400 personas y 600 nichos».

PRÓXIMAS ETAPAS

Se estima que producto de las campañas para recolectar fondos, en los meses siguientes se pueda continuar con la obra, que requiere el acabado del piso, instalaciones eléctricas, tuberías para los sanitarios y trabajos de decoración. «Es un avance que hemos logrado en conjunto con los feligreses, ingenieros y obispos. Esta fue una obra que por mucho tiempo estuvo paralizada y ahora gracias a las recaudaciones y donaciones se pueden palpar los avances extraordinarios de lo que será la Catedral más hermosa de Ciudad Guayana», expresó uno de los trabajadores.

Las cuatro etapas restantes se concentrarán en la construcción y rehabilitación del sótano de la capilla diaria, donde realizarán las misas dirigidas por el obispo de la Diócesis de Guayana, monseñor Mariano Parra Sandoval.

UNA OBRA ANCLADA EN EL TIEMPO

Fue en 1992 cuando el Santo Padre de la Iglesia católica, Juan Pablo II, llegó por primera vez a Ciudad Guayana. Los feligreses llenaron de alegría las avenidas de Alta Vista para escuchar las bendiciones que el «Peregrino de Roma» iba a dar. Un lugar y un momento quedó por siempre anclado en las colinas del centro de la ciudad, a partir de ahí muchos de los obispos y sacerdotes decidieron construir una catedral en su nombre, llamada «La cruz del papa», sin embargo, con el pasar de los años y por falta de recursos económicos, la Iglesia no pudo continuar con las obras.

No obstante, luego de esfuerzos acumulados y campañas sociales, hoy en día las obras siguen a paso firme, con la participación y colaboración de los ingenieros y arquitectos que hacen de este megaproyecto una realidad.