Cayó delincuente tras retar a comisionados de la PEB

El resto de los pandilleros lograron escaparse del objetivo policial. Sin embargo, el contingente azul se mantiene desplegado por la capital sureña con el propósito de atrapar a los criminales

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Caía la noche en la población de Tumeremo, ubicada al sur del estado Bolívar, cuando un grupo de uniformados que cumplían con labores de patrullaje fueron sorprendidos a plomo por unos hampones.

Los oficiales se desplazaban a bordo de una de las patrullas del Centro de Coordinación Policial (CCP) Sifontes por el sector Los Arenales a eso de las 6:30 de la tarde del martes.

Observaron un quinteto de masculinos con actitud sospechosa en una esquina del referido barrio y se fueron hasta donde ellos para requisarlos. Sin embargo, los tipos se adelantaron ante cualquier actuación policial, no dieron chance ni que les hicieran el llamado de alerta cuando ya tenían las pistolas afuera.

Los criminales ya estaban intimidados por la presencia de los policías en su sector y decidieron abrirse paso a fuerza de plomo.

El fuego cruzado se dio al instante pues los uniformados debieron responder al ataque de los bandidos.

Una corta persecución trascendió cuando los tipos para escapar de los efectivos, se internaron hacia una zona boscosa al mismo tiempo que disparaban a la comisión.

La balacera duró escasos minutos y cesó con el desplome de uno de los adversarios y la huida del resto de maleantes que integran la fulana banda hamponil.

Los oficiales actuaron rápidamente y trasladaron al moribundo que recibió dos tiros en el pecho, hasta la emergencia del hospital José Gregorio Hernández pero murió. A los pocos minutos de su ingreso mientras era atendido por los galenos, dejó de respirar.

El abatido fue identificado como Eudis Luis Rivas, de 27 años.

Llegó Cicpc

El Eje de Homicidios del Cicpc fue rápidamente notificado sobre el enfrentamiento y se apersonó hasta la escena del suceso en el barrio Los Arenales para realizar la inspección. En el sitio colectaron una pistola Prieto Beretta, sin seriales visibles, calibre 9 milímetros, que estaba en posesión del delincuente para el momento que atacó a la policía.