Colombia eleva su tono de reclamo

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El mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, puso el tema en el plano internacional al pedir, con urgencia, que la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unasur, aborden la situación con Venezuela.


Visiblemente indignado por el incumplimiento de Venezuela de permitir que algunos deportados retornen a donde vivían –acompañados de autoridades– para recoger sus enseres, decidió poner el estado de la crisis en conocimiento de los países del hemisferio congregados en la OEA y la Unasur.

«Esa promesa no se cumplió, insistimos por todas las vías diplomáticas y medios, o sea que no se han podido recuperar los enseres de estas familias», se quejó el Presidente.

Desde hace cuatro días, 15 camiones permanecen apostados en territorio colombiano frente a la frontera, a la espera de que las autoridades del país vecino autoricen su ingreso para recoger elementos como camas, neveras, estufas o ropa, que los deportados fueron obligados a abandonar cuando la guardia venezolana los sacó de sus casas por la fuerza.

El mandatario volvió a desvirtuar los argumentos acuñados por el presidente Nicolás Maduro, en el sentido de que la crisis fue originada por la supuesta presencia de «paramilitares» en la frontera. «Estas familias (los deportados) no son ningunos paramilitares, son familias humildes», replicó Santos.

Recogiendo las palabras de muchos de los connacionales expulsados del país vecino, Santos dijo que fueron «botados, tal cual ellos me lo dijeron, como unos perros, sin ninguna contemplación». Y repuso: «A eso no hay derecho».

 

Se lo cuentan al mundo
La canciller colombiana María Ángela Holguín inició gestiones para que los organismos internacionales convoquen con urgencia a los representantes de los países miembros para tratar la crisis. La crisis humanitaria que se vive en la frontera colombo-venezolana es de tal magnitud que «queremos contarle al mundo lo que está sucediendo», según la funcionaria.