Columna: Bajo Control

0
746
Consumo terapéutico del agua 

I.

Sobre el tema del agua hay muchos datos y condiciones que todos conocemos y recitamos desde la edad escolar pero que muy pocos valoramos y consideramos para defender y mantener un estilo de vida saludable.

Son muchos los conocimientos y las evidencias sobre el tapete en relación al hoy mundialmente, escaso y costoso líquido: el ciclo del agua en la naturaleza, las cantidades contenidas en el cuerpo humano, la perversa acción imperial de amaestrar a los humanos para que sustituyan el agua por refrescos artificiales, la política neoliberal para la privatización de hidrológicas, la moda del agua embotellada por esas transnacionales, la incapacidad de los gobiernos para suministrar agua potable y la terrible perspectiva que pudiera haber guerra por el control de los acuíferos del planeta.

Lo cierto es que por los problemas con el agua potable, se enferman la tierra y el cuerpo humano, con pronósticos de muerte para ambos: desaparición de los ríos y riachuelos; contaminación de los acuíferos; deshiele de glaciares; cambios en los ciclos de lluvia; acuíferos y manantiales en manos de Coca-Cola y Pepsicola; 1850 millones de personas ingieren agua contaminada con partículas fecales; 700 millones sin suministro permanente ni suficiente; cólicos nefríticos; estreñimiento; intoxicaciones y deshidratación, son algunos resultados nefastos.

No ha sido suficiente el Día Mundial del Agua que se celebra desde 1992, cada 22 de julio. Tampoco el slogan “el agua es vida”.

II.

Ahora bien, tenemos que aceptar que el agua es una piedra angular para la salud y un elemento de soberanía nacional. En tal sentido, hay que consumir el vital líquido con criterio terapéutico para que influya positivamente en nuestra salud.

Tenemos que asumir que el agua es la bebida mas importante en la vida. Sigue siendo un medio sencillo y barato para mantener la salud y mejorar enfermos, desde el consumo diario, continuo y suficiente hasta la aplicación de hidroterapia.

Es importante tener conciencia de que somos seres de agua.

Nuestro peso corporal comprende entre 50% y 75% de agua (dependiendo de edad, sexo, estado físico, tejido graso, etc).

Cuando profundizamos en la distribución interna tenemos que un 66% de agua está en el interior de las células (condición esencial) y el otro 34% en los fluidos extracelulares. Bajo esta ley, cualquier falta de agua impacta con mayor contundencia en el funcionamiento de las células, llegándose a crear condiciones para el desarrollo del cáncer.

Otra cosa importante está en la presencia del porcentaje de agua en órganos vitales, tal es el caso en la sangre que además de concentrar el 20% de agua extracelular, tiene 90% de agua; así también, cerebro y pulmones tienen 80% de agua; riñones-músculos-corazón tienen 75% de agua y la composición de la piel con 65%.

Vale mucho tener conciencia de lo beneficioso del agua en nuestro organismo.

Las principales funciones son transportar nutrientes y oxigeno; lubricación de articulaciones, amortiguación térmica; disolución de minerales, vitaminas y otros nutrientes; eliminar desechos y toxinas y absorber impactos. Mantener el bienestar y retrasar el envejecimiento. Elevar la capacidad del organismo para derrotar las infecciones.

Es de vida o muerte tener conciencia de las consecuencias de no tomar agua.

Las células con poca agua funcionan lenta y deficientemente, lo cual puede resultar en malformaciones y degeneraciones. Los órganos vitales paralizan sus procesos, siendo los riñones los mas afectados. No se expulsan las toxinas, teniendo reacciones en el colon, la piel, riñones, hígado e infecciones urinarias. Concentración de azúcar y grasas en arterias, venas y vasos, causando hipertensión.

No hay duda que el agua es un elemento indispensable para mantener el nivel de vida saludable.

III.

El consumo terapéutico del agua pasa por:

a) Calcular la dosis diaria en base a la relación de 30 cc por cada kilogramo de peso, con un mínimo de 2 litros por día y un máximo de 4, lo que se traduce en un mínimo de 8 vasos y un máximo de 16 vasos.

b) Tomar agua a temperatura ambiente.

c) Garantizar el tratamiento mínimo artesanal.

d) Tomar siempre agua natural, nunca embotellada industrialmente para evitar la ingesta de sustancias de dudosa procedencia y efectos inimaginables.

e) Tomar de un vaso al despertarse del sueño reparador y otro al acostarse.

f) No tomar agua con las comidas sino con 30 minutos de diferencia.

g) Tomar el máximo cuando se hace ejercicios, hay calor, se está enfermo o embarazada.

Alexis Adarfio Marín

aadarfio@hotmail.com