Columna: Desde El Orinoco

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¿Para ser exitoso, se requieren condiciones excepcionales?

Los seres humanos somos bien complejos, maravillosos y capaces de hazañas increíbles. Nuestro cerebro, todo nuestro cuerpo, tienen alcances inimaginables y algunos sostienen que infinitos. La historia está llena de casos asombrosos, de hazañas impresionantes y de increíbles proezas, realizadas por seres humanos.

La pregunta que la mayoría se hace es:

¿Son seres sobrenaturales, con características diferentes al resto de la gente, los que obtienen grandes éxitos o son personas normales, como el común de la gente?

Los estudiosos de la conducta humana, algo muy aleccionador para nosotros, han encontrado que tales hazañas y proezas han sido realizadas por seres, tomen nota de esto, absolutamente normales, sin ninguna condición especial o excepcional, que los haga diferentes del resto de los mortales.

Vale decir, sus excepcionales logros, no se derivan de condiciones físicas, ni mentales superiores al común de los seres humanos. Sus organismos, sus cerebros y sus características biológicas, corporales y humanas son; exactamente las mismas que tenemos los seres humanos cotidianos que habitamos este mundo.

Esto quiere decir que esos arrolladores logros, esos éxitos impresionantes, esas codiciadas fortunas y cualquier otro laurel descollante, han sido obtenidos por personas similares a nosotros, completamente normales, podríamos decir que son personas comunes y corrientes, como cualquier ser humano. No hay nada excepcional, extraordinario o con poderes especiales ni sobrenaturales. Esas personas han logrado desempeños, resultados, metas y logros que, sin excepción alguna, bien podemos alcanzar cualquiera de nosotros.

La gran diferencia ha sido, esto sí debemos tenerlo muy presente, sus esquemas mentales, su actitud ante la vida, su perseverancia, el auto convencimiento de que pueden lograr sus metas y esa irrenunciable decisión a luchar por un sueño hasta concretarlo, ha sido su “carta de presentación” y manera de conseguir esos impresionantes resultados. Es decir, reiterando, son seres absolutamente normales, comunes y corrientes, como cualquiera de nosotros, pero con una determinación a triunfar, una inquebrantable voluntad de logro y una incansable y perseverante lucha por cristalizar sus sueños. Esa es la gran diferencia mis queridos y respetados lectores.

Quiero comentarles algunas experiencias reflejadas en el reconocido libro El Poder y los Límites de los modelos mentales, escrito por Jerry Wind y Colin Crook, publicado en el 2004.

Ellos sostienen en su famoso, y mundialmente leído libro, lo siguiente:

“Una de nuestras alucinaciones permanentes es la convicción de que el mundo que vemos es el mundo real. Según estudios neurocientíficos, descartamos la mayor parte de los estímulos sensoriales que recibimos, utilizamos tan sólo una pequeña parte de la información de la que disponemos y nuestras mentes se encargan de recrear el resto. En otras palabras: lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que pensamos que vemos. Y, además, lo que pensamos; es lo que vemos.

A un grupo de personas no les extrañó, en lo más mínimo, verse reflejados en una foto “inventada”, no real, una foto ficticia del conejo más famoso e irreverente de la Warner Bros, Bugs Bunny, estrechando las manos del público asistente a un parque temático de Disney.

De hecho, el 40% de los mismos recordaba haber estrechado la mano a Bugs Bunny en Disneylandia. Una hazaña a todas luces imposible, porque ese personaje no les estrecha la mano, a los visitantes. Es decir, esas personas eran capaces de afirmar bajo juramento, que ellas abrazaron a Bugs Bunny, cuando en realidad nunca había ocurrido ese hecho. Ellas simplemente lo pensaron y su cerebro convirtió en realidad, algo que nunca existió.

Nuestros esquemas mentales nos predisponen para ver el mundo de una manera determinada y actuar siguiendo unas líneas de acción, perfectamente demarcadas por nuestros hábitos y creencias. En definitiva, somos víctimas de unos modelos mentales rígidos y estrechos que solamente revisamos cuando nos vemos obligados a hacerlo. No comprendemos que si lográramos observar el mundo desde otras perspectivas, se abrirían ante nosotros nuevas posibilidades.

Los modelos mentales moldean nuestra actuación en todas las facetas de nuestras vidas, tanto en el plano personal como en el profesional, tanto en el plano individual como en lo social y político.

Por tanto, cuando “anidamos” en nuestro cerebro la erras creencia de no podemos conseguir algo, cuando nos subestimamos y nos sentimos incapaces de lograr una meta, pues el cerebro hacer realidad esa creencia y nos impide concretarla.

Los que obtienen esos resonantes logros y resultados, son esas personas normales, con esas creencias y hábitos que los “impulsan” que les dan energía, que los llenan de vitalidad y fuerza interna, para superar todo tipo de obstáculos y son capaces de concretar hazañas que asombran. También nosotros podemos

Parafraseando a Salvador Gaviota: Los límites están nuestro cerebro”

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Waldo Negrón

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