Columna: Desde El Orinoco

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 Cultivemos y desarrollemos la Gratitud

Deseo, con enorme agrado y profunda alegría,  compartir con mis respetados y distinguidos lectores, una aleccionadora historia, publicada por el padre Walter Malca en la página web: https://padrewaltermalca.com/aprender-a-ser-agradecidos/, titulada el Evangelio y Gratitud

“El evangelio de Lucas nos narra la historia de diez leprosos que se acercaron a Jesús y le suplicaron que les sanara. El Señor les dijo: “vayan y preséntense a los sacerdotes”. Los leprosos obedecieron al Señor, creyeron en su palabra, se marcharon y por el camino quedaron sanos. El evangelio remarca que solamente uno de ellos retornó para dar gracias a Dios. Por eso el Señor se extraña: “¿No quedaron limpios los diez? ¿Tan sólo este extranjero regresó para dar gracias a Dios?” (Lc. 17,11-19). Este extranjero, que no era bien visto por los judíos, por ser samaritano, nos enseña la virtud de la gratitud. Tenemos que aprender a ser agradecidos, como él.

 UN CUENTO PARA MEDITAR

“Cuentan que un hombre murió y al llegar al cielo se encontró con San Pedro. Éste, con su acostumbrada bondad, le llevó a conocer todas las dependencias del paraíso. Llegaron a una sección atestada de ángeles laboriosos que iban y venían en un eterno trajín, que apenas tuvieron tiempo para decir: “Hola”.

El hombre preguntó: “¿Qué lugar es éste?”. San Pedro respondió: “Este lugar es la sección de pedidos”.

Caminaron un poco más y se encontraron con un lugar semejante al anterior. El hombre nuevamente preguntó: “¿Y éste, qué lugar es?”. A lo que San Pedro contestó: “este es la sección de empaque y entrega”.

Finalmente, llegaron a la última sección, donde se encontraron con un ángel ocioso y aburrido, pues tenía muy poca cosa que hacer. “Esta es la sección de acción de gracias”, dijo san Pedro.

El cuento es ilustrativo: A los seres humanos nos encanta pedir, pero muy pocos somos agradecidos. Aprendamos del samaritano la virtud de la gratitud: seamos agradecidos con Dios por tantos beneficios recibidos”.

Este impactante relato, me llena de hondas reflexiones.

La impresionante descripción del padre Walter Malca, nos resalta lo que vemos a diario en nuestro entorno. Se ha generalizado, mucho más de lo sensato, la costumbre de PEDIR y de solicitar todo tipo de ayuda a quienes nos rodean. Multitudes de personas se amontonan en las solicitudes de ayudas, largas colas en los sitios para solicitud de apoyos, multitudes de formatos y planillas consignadas en los sitios donde ofrecen cualquier tipo de ayuda, son escenas de mucha frecuencia, en nuestro entorno.

Pero, muy pocos expresan la gratitud debida y se les olvida con mucha rapidez, el favor recibido. Acá se destaca también, que los países se desarrollan porque ayudan a formar a la gente, les prepara debidamente y luego les ofrece oportunidades para desarrollar sus existencias y tener buena calidad de vida, apoyados en su trabajo creativo y no en subsidios y ayudas económicas. Obviamente, que son necesarios los programas sociales, para ayudar a los más vulnerables, pero los mismos deben ser transitorios, porque la misión de un buen gobierno es formar a la gente y brindarles oportunidades para su desarrollo

La gratitud nos eleva como personas, nos llena de nobleza, de sencillez, de buenos sentimientos y nos hace mejores personas. Cuando agradecemos, reconocemos el mérito de quien nos ayuda, aprendemos el valor de la humildad y nos recuerda que somos seres sociales y que debemos agradecer toda manifestación de ayuda, recibida por quienes nos rodean.

Un corazón agradecido, ennoblece y nos catapulta hacia una hermosa calidad humana. Las sociedades, todas, requieren seres humanos nobles, agradecidos, sublimes, bien intencionados y capaces de sentir verdadera solidaridad por sus semejantes, al tiempo que agradecen, de manera genuina y sincera, por las bendiciones recibidas y por tantas cosas que nos ocurren en nuestras vidas. El sólo hecho de estar vivos, respirar, poder alimentarnos, tener familia y amigos, merece nuestro más profundo agradecimiento. Seamos agradecidos…y tendremos infinitas bendiciones y beneficios.
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Hasta la próxima semana. Gracias por leerme. Email: ywpalacios@gmail.com.

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