Columna: Desde El Orinoco

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 ¿Sabemos dar amor…a nuestros semejantes?

Quiero compartir con mis apreciados lectores, esta impactante historia de la vida real.
Un estudiante universitario salió un día, a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo, debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones. Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano, quien trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias. El alumno dijo al profesor:

“Hagámosle una broma; escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos, para ver su cara cuando no los encuentre”. 

Mi querido amigo, le dijo el profesor, nunca tenemos que divertirnos, a expensas de los pobres. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos, para ver cómo reacciona cuando las encuentre”

Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas, y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo. Al ponerse el abrigo, deslizó el pie en el primer zapato, pero al sentir algo adentro, se agachó para ver qué era y encontró la moneda.

Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió a mirar. Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato; su sorpresa fue doble, al encontrar la otra moneda. Sus sentimientos lo sobrecogieron; cayó de rodillas y levantó la vista al cielo, pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta, hablando de su esposa enferma y sin ayuda,… y de sus hijos quienes no tenían pan y que debido a una mano desconocida, no morirían de hambre.

El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de lágrimas.

“Ahora, dijo el profesor, ¿No estás más complacido, que si le hubieras hecho una broma?”
El joven respondió: “Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Ahora entiendo algo que antes no entendía: es mejor dar que recibir”.

¿Qué les parece, esta historia de la vida real’

Los seres humanos, todos, somos extraordinarios y con posibilidades de hacer grandes actuaciones, en provecho de nuestros semejantes. Nuestros cerebros y corazones, nos pueden ayudar muchísimo a concretar extraordinarios resultados en nuestro provecho….y también, en beneficio de otras personas y la sociedad.

Esta historia, al igual que otras miles, son muy utilizadas por quienes nos dedicamos a la formación y desarrollo de otras personas, son profundamente aleccionadoras de las sublimes y hermosas acciones, que millones de seres humanos realizan en beneficio de otros seres humanos.

Sólo para mencionarles tres ejemplos, tenemos a los clubes Rotarios, los clubes de Leones y la Cruz Roja Internacional, cada una de las cuales tienen alrededor de 1.5 millones de miembros, haciendo magníficas obras sociales, las cuales han beneficiado a millones de personas en el mundo entero.

Esas organizaciones son centenarias, lo cual indica que durante generaciones y generaciones, se han mantenido haciendo sus obras sociales.

¿Qué sentido tiene dar amor a otros?

Les doy otro dato trascendente: Los estudios médicos han demostrado que hacer el bien a otros nos da alegrías, optimismo, nos “limpia” de malos pensamientos y nos hace más alegres, sanos y productivos.

Podríamos afirmar, lo cual no es ninguna exageración, que quien ayuda a otros recibe tanto o más beneficios, que aquellos que reciben esas demostraciones de amor al prójimo.

De manera, respetados lectores, hacer obras sociales nos trae enormes beneficios y eso debe darnos un estímulo más, para hacer obras de caridad y ser defensores del amor a otros seres humanos.

Debemos dar amor a nuestros semejantes, sin condiciones, sin esperar agradecimiento de quien recibe esa ayuda. Debemos dar ese amor social, porque nos hace mejores personas, crecemos, incluso nos beneficia tanto que hasta nos da salud y mejora nuestra calidad de vida. Amor al prójimo…..aunque no lo agradezcan, porque nuestros cuerpos tienen beneficios y nos hace mejores personas. Verdaderos seres humanos

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Hasta la próxima semana. Gracias por leerme. Email: ywpalacios@cantv.net. Twitter: @Waldo_Negron. Instagram: @waldonegron

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