Columna: Desde El Orinoco

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¿Quieres que 2020 sea un año inolvidable en tu vida?

Deseo compartir con mis queridos lectores, una historia muy usada en las actividades formativas y talleres de capacitación, relacionada con el proceso de planificación de nuestras vidas. Esta historia, forma parte de la producción literaria de Esopo, expresa lo siguiente:

“Una mujer lechera (esas que ordeñan vacas y procesan la leche) llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. Como esta leche es muy buena, – se decía – dará mucha nata.

Batiré muy bien la nata hasta que se convierta en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero, me compraré un canasto de huevos y, en cuatro días, tendré la granja llena de pollitos, que se pasarán el verano piando en el corral. Cuando empiecen a crecer, los venderé a buen precio, y con el dinero que saque me compraré un vestido nuevo de color verde, con tiras bordadas y un gran lazo en la cintura. Cuando lo vean, todas las chicas del pueblo se morirán de envidia. Me lo pondré el día de la fiesta mayor, y seguro que el hijo del molinero querrá bailar conmigo al verme tan guapa.

Pero no voy a decirle que sí de buenas a primeras. Esperaré a que me lo pida varias veces y, al principio, le diré que no con la cabeza. Eso es, le diré que no: “¡así!”
La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se tiñó de blanco. Así que la lechera se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había incitado a soñar”.

Está comenzando el 2020, y luce como un extraordinario momento para revisarnos e iniciar esos procesos de “ajustes” y reacomodos en nuestras actuaciones, para poder obtener grandes resultados en este nuevo ciclo de nuestras vidas. La historia de la mujer lechera, nos deja varias reflexiones

La primera es que debemos soñar y desarrollar la creatividad e imaginación, para “avizorar” lo que deseamos lograr en nuestras vidas y lo que queremos ser, en esta existencia. La segunda lección, algo impactante, es que cuando tengamos ese “sueño” debemos vigilar nuestros pasos y acciones, para evitar “abortar” nuestros objetivos. La lechera se emocionó con sus metas, se adelantó a los hechos, no tuvo la precaución de dar los pasos acertados y cometió un grave error que le costó la pérdida de la leche, y por tanto de la materia de partida para sus anhelos.

La tercera lección es que no debemos “entregarnos” ante las caídas y tropiezos. La lechera, perdió su leche y enterró sus sueños. Lo acertado seria que la lechera, con la experiencia del derrame y haciendo las rectificaciones del caso, se dispusiera a realizar nuevos ordeños, recopilar de nuevo su leche y, esta vez con mayor cautela, diera los pasos correctos para seguir avanzando en sus sueños.

Acá tenemos una rica enseñanza para todos los seres humanos.

¿En cuál etapa se encuentra usted? ¿Le faltan sueños?. o.. ¿tiene los sueños y no cuida los pasos para concretarlos? o..¿Es de aquellos que desisten de sus metas ante los enormes tropiezos que se presentan?

Mi larga experiencia como formador de líderes, me indica que la inmensa mayoría de personas SI tienen sueños y expectativas grandes para ellos. Especialmente, en los días navideños y de finalización de un año, TODAS las personas expresan deseos para el venidero año. Incluso, todo el mundo se “desborda” deseando cosas maravillosas para ellos y sus seres queridos. Eso indica que no es por falta de sueños, que no avanzamos lo que deseamos

Nuestras fallas, en la mayoría de los casos, están en los pasos 2 y 3 de esta historia

La inmensa mayoría se queda en el “sueño” en el brindis, en el deseo de cosas grandes y en las vanas promesas de cambiar sus vidas y tener esos anhelos y hermosos objetivos que desean para sus vidas. Por tanto, requerimos superar estas etapas. Tenemos que pasar de la planificación a la ACCION, a la concreción del sueño, al campo de la puesta en marcha de nuestros planes, sin desmayo, con pasión, con devoción, con entereza y la máxima decisión en llevarlos a la práctica.

La tercera y definitiva etapa, es no “frustrarnos” por las caídas y tropiezos. Hay que levantarse, una y otra vez, sin demora, con ánimo, con valentía, con espíritu de guerrero, para intentarlo una y otra vez, hasta que podamos lograr la ansiada victoria

Para cerrar, les resalto una última advertencia. Para lograr cosas diferentes, debemos hacer cosas diferentes y no hechas hasta el presente. Debemos tener mejores hábitos, y más efectivas manera de actuar en nuestras vidas. No podemos lograr esos elevados anhelos, con hábitos errados, improductivos y que nos impiden avanzar. Es momento de evaluarnos y modificar esas maneras de actuar no acertadas, no productivas y erradas. Erras es de humanos….Rectificar es de sabios

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Hasta la próxima semana. Gracias por leerme. Email: ywpalacios@gmail.com.

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