Columna: Desde El Orinoco

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Aprendamos a resolver Conflictos

 En todas las organizaciones y hasta entre los amigos y las familias, suelen presentarse los roces, desavenencias y conflictos.

Debemos aceptar, eso nos ayuda mucho en nuestras existencias, que los conflictos son “parte integral” de nuestras vidas, entender que por tanto, los conflictos se generan en todos los ambientes y que lejos de lamentarnos, asustarnos, desesperarnos o caer en crisis personales, es menester que aprendamos a resolver los conflictos, roces o tensiones que se nos presentan.

Los conflictos pueden clasificarse en potenciadores o conflictos corrosivos para la vida de cualquier organización.

Cuando los líderes y el personal de una institución, esta “mentalizado” para entender que los conflictos son parte de la vida y que todos debemos contribuir de manera sensata, equilibrada e inteligente para resolverlos, entonces ese tipo de conflictos, entre personas preparadas para resolverlos acertadamente, terminan siendo positivos y redundan en beneficio para la organización o grupo familiar que lo confronte.

Si por el contrario, las personas envueltas en ese conflicto, no saben entenderlo, no lo abordan adecuadamente y no tienen las herramientas para resolverlo, entonces esos conflictos son llamados “disfuncionales” y traen negativos efectos en la institución o grupo humano donde se presenten.

De allí, queridos lectores, que constituye una gran necesidad para las organizaciones, el   manejo adecuado de conflictos

¿Cómo podemos manejar resolver conflictos?

En mi larga carrera profesional, he sido testigo de los severos daños que los conflictos causan en instituciones y organizaciones de todo tipo y la imperiosa necesidad de que las personas posean las actitudes adecuadas para manejarlos y resolverlos.

Les daré algunas ideas sobre esa acertada manera de entender y resolver conflictos.

Lo primero que debemos hacer es; entender, aceptar y tenerlo como practica en nuestras vidas, que la opinión ajena merece respeto y valoración. No descalificar, ni ofender ni agredir verbalmente, a quienes piensan distinto a nosotros o tengan algún punto de vista contrario al nuestro. El inicio de los conflictos suele darse por expresiones, gestos o miradas llenas de ira, malestar, incomodidad y agresión de una persona hacia la otra, porque no coinciden en algún punto de vista. Esas iniciales expresiones de malestar, desaprobación e incomodidad, dar paso a posturas encontradas y predispuestas, las cuales generan serios roces y luego se pueden convertir, en abiertos y frontales conflictos.

Es absolutamente normal, predecible y conveniente, que haya diferencias entre los enfoques y puntos de vista que puedan tener las personas de una familia u organización. El llamado “disenso” es parte de la esencia humana y ello no debe preocuparnos. De allí la importancia de que sepamos aceptar las opiniones contrarias y respetar a quienes no coinciden en nuestra propuesta o manera de ver las cosas

Ahora bien, si percibimos alguna tensión entre dos o más miembros de una familia o equipo de una organización, debemos tener una actitud comprensiva hacia ellos y realizar encuentros y sesiones de trabajo, donde les permitamos expresar sus puntos de vista y hacerles entender, a cada uno, que la opinión contraria es válida y respetable y buscar acuerdos, entendimientos o las llamadas negociaciones, donde ambos cedan un poco y acepten una sugerencia, propuesta o alternativa que los beneficie a los dos, aunque no sea estrictamente, ninguna de las ideas originales, Estos procesos de negociación simples y sencillos, suelen ahorrar muchos “dolores de cabeza” y ayudan a dirimir diferencias

Es muy importante, respetados lectores, que entendamos que no debemos “personalizar” las diferencias y que esas desavenencias, son estrictamente laborales o de posturas distintas, sobre algún tema

“Creo que tu propuesta puede ser mejorada de esta manera”, es mucho mejor expresión que: “Eres un tonto, tu idea no tiene sentido”

Cuando una persona se siente “atacada” o descalificada, suele reaccionar de manera airada y eso crea una tensión nada favorable

Finalmente, recomiendo que las organizaciones y a las familias, se esmeren en aprender sobre la llamada “inteligencia emocional” para saber entender, controlar y manejar nuestras emociones, las cuales son altamente responsables de nuestros conflictos en la vida.

La Inteligencia Emocional es la que nos permite hacernos conscientes de nuestras emociones y aprender a controlarlas para evitar ser “presa” de tales turbaciones, para no permitir que las mismas nos lleven a lanzar expresiones o cometer actos de los cuales nos tengamos que arrepentir posteriormente.

La inteligencia emocional en la empresa, es una de las herramientas más eficaces para lograr excelentes resultados en el desempeño de cualquier organización. No la sigamos subestimando. Dotemos a la empresa de este instrumento y hagamos posible que nuestra gente sea más feliz y le dé mayor valor agregado a su institución. Que así sea

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