Columna: Desde El Orinoco

0
385

¿Ha sufrido los negativos efectos de la Impaciencia?

Les comparto esta extraordinaria y provechosa historia, anónima, publicada en la página web: https://sabiasreflexiones.blogspot.com/2009/01/una-historia-sobre-paciencia-y.html#.XyQxhVRKjIU

“Un pastor tenía dos ovejas y estaba contento porque las dos habían parido y tenían unos hermosos y juguetones corderitos.

Durante la noche el pastor encerraba sus dos ovejas en un corral que tenía muy cerca de la casa. Así se aseguraba que lobos y zorros no las mataran.
En las horas del día, las soltaba para que fueran a pastar por los cerros. Y aquel día las soltó, como siempre y dejó a los corderitos en el corral. Era muy riesgoso soltarlos tan pequeños.

Las dos ovejas cruzaron el río caminando sobre su firme lecho de piedras. Las aguas del río Serrano eran poco profundas y ellas lo cruzaban a diario. Pero al poco tiempo se desató un temporal muy fuerte y la lluvia fue repentina y torrencial. Las aguas descendieron de los cerros, se volcaron torrentosas en los pequeños arroyos y llegaron turbias al cauce del río y éste se desbordó.

El pastor salió hasta la orilla, porque sabía que se acercaba la hora en que sus ovejas regresarían, para amamantar a sus críos y pasar la noche en el corral y vio que sería imposible cualquier intento por cruzar aquel torrente de aguas, sin exponerse a ser arrollado y golpeado contra las piedras.

Una oveja se puso a pastar paciente en la orilla, esperando que las aguas bajaran, la otra en cambio, se impacientó y comenzó a lamentarse:

“Esta agua no descenderá y mis hijitos se morirán de hambre, aquí nos sorprenderá el lobo y nos moriremos”.

La compañera trató de calmarla: “No te impacientes, recuerda que ya vimos muchas crecientes en el río y siempre vimos las aguas descender, no nos pasará nada grave y mañana amamantaremos a nuestros hijos”.

De nada valieron sus reflexiones, la oveja impaciente se arrojó al agua. El pastor la miraba impotente desde la orilla opuesta. La pobre oveja avanzó un par de metros, pero las aguas la vencieron y la arrastraron río abajo, el pastor y la compañera vieron cómo el cuerpo de la desdichada era llevado por la corriente, que lo golpeaba contra todas las rocas salientes. La oveja sentenció su desaparición física

Al anochecer las aguas ya habían descendido bastante, pastor y oveja se miraban desde las dos orillas, el pastor que conocía bien los pasos menos riesgosos, entró al agua y lenta y cuidadosamente, llegó hasta la otra orilla, ató una cuerda al cuello de su oveja y ambos volvieron a cruzar el río.

Los corderitos esperaban en el corral, el pastor hizo que los dos huerfanitos mamaran de la oveja sobreviviente, que se constituyó en su madre adoptiva”.
Esta fenomenal historia, la uso con mucha frecuencia en mis actividades formativas, para resaltar, remarcar y dar mucho énfasis, a la enorme importancia que representa la serenidad, la paciencia y el saber esperar el momento, para hacer las cosas.

Saber tener esa paciencia y sabiduría para esperar el acertado momento, para no “adelantar” los acontecimiento, nos resulta de extraordinaria utilidad en nuestras vidas,

Al igual que la oveja impaciente de esta impactante historia, existen muchas personas quienes experimentan severos reveses, por carecer de la debida paciencia y serenidad para sus actuaciones.

La impaciencia, el desespero, la angustia por resolver las cosas rápidas y de incorrecta manera, ha generado incontables fracasos y severos daños a esos seres humanos, lastimosamente son muchos, carentes de la serenidad, la paciencia y el saber manejar “los tiempos” de las cosas.

Por tanto, apreciados lectores, en esta oportunidad les quiero generar sanas y positivas reflexiones, sobre la imperiosa necesidad de saber desarrollar la paciencia y el equilibrio, en nuestras actitudes y actuaciones existenciales.

Es menester que controlemos los impulsos, la angustia y el desespero por concretar todo con rapidez, con alta velocidad y sin el debido tiempo a cada cosa.

“No por madrugar más, amanece más temprano”, reza un sabia adagio popular.

Así que sepamos “respirar” esperar, entender que las cosas llevan su tiempo y aprendamos a tener la sabiduría y la paciencia, para interpretar lo que ocurre a nuestro alrededor. La impaciencia nos puede causar muchos dolores de cabeza

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Hasta la próxima semana. Gracias por leerme.

Waldo Negron

Email: ywpalacios@gmail.com.

Twitter: @Waldo_Negron.

Instagram: @waldonegron

Canal Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCmN9W8GHrXUZs88LEHudx8w