Columna: Desde El Orinoco

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¿Por qué debemos controlar la Ira?

Quiero compartir con mis respetados lectores, una estimulante historia extraída de la página web: www.ayudartepsicologia.com/blog/cuento-para-controlar-la-ira/., con la ilustración de Alberto Vásquez.  De allí extraje este escrito:

“Sea verano o invierno, nuestras emociones siempre nos acompañan. A veces, cuando perdemos el control, decimos que “somos así”, que tenemos ese temperamento y que nos tienen que aguantar, porque no hay ninguna posibilidad para el cambio, “somos mayores”. Sin embargo, cuando le pasa a tus hijos/as, a ti te desespera y no entiendes, por qué no sabe controlarse y se deja llevar por las emociones. ¿Por qué? ¿Cómo son más pequeños, significa que saben hacerlo? ¿Quizás aún no sepas que las emociones se contagian? Por eso, hoy te proponemos un cuento, si, has leído bien, a ti más que a tus hijos/as, para ver si te ayuda cuando la ira te coja, te atrape.

 Un hombre que sufría ataques de ira, estaba ya harto de esta situación y un día decidió solucionar su problema. Para ello, fue en busca de un viejo sabio que conocía como nadie, los secretos del alma humana.

Cuando estuvo ante él, le dijo: “Señor tengo fuertes arranques de ira que están arruinando mi vida. Sé que es mi carácter, pero estoy dispuesto a hacer lo que usted me recomiende para cambiar”.

“Puedo hacerme una idea de lo que te sucede pero, para ayudarte, la próxima vez que te invada la ira, deberás venir corriendo para mostrármela.”, le ordenó el sabio.

Tras unos días de calma, el hombre volvió a notar, cómo la ira se apoderaba de él y salió a toda prisa, a ver al anciano. Pero, como vivía en lo alto de una colina, tardó más de media hora en llegar. Cuando estuvo ante él, ya se le había pasado el ataque. Y así sucedió una y otra vez, pues cuánto más corría, más agotado y menos enfurecido llegaba ante el sabio.

Un día llegó súper agotado y el venerable anciano sentenció: “Creo que me has tomado el pelo. Si la ira formase parte de ti, podrías enseñármela. No es tuya. Te atrapa en cualquier sitio y luego te abandona. Así que la solución a tu problema es fácil: la próxima vez que quiera apoderarse de ti, no lo permitas y haz algo para que no te controle ella a ti.”

Cada vez que utilizamos este cuento, hablamos de que la ira no te deja pensar con claridad (ni a ti ni a nadie), hace que digas cosas que muchas veces no sientes y luego te arrepientes de ello. Por eso, hacer otras tareas que contrarresten esa ira y alivie esa ansiedad, puede ayudarte a que se te pase antes. Por ejemplo, dar un paseo, dibujar, darnos un baño, correr…”

Interesante…¿Verdad?

Esta aleccionadora historia, muy común entre los seres humanos, nos sirve de mucho aprendizaje para entender el negativo efecto de nuestras iras, rabias y respuestas agresivas, ante nuestros semejantes.

¿Cómo controlar esas iras y respuestas agresivas?

Lo primero que debemos entender y aceptar, es que nuestro cerebro, por sentido de supervivencia primario y elemental, está preparado para “disparar” emociones de alerta, ante lo que ocurre en nuestro alrededor. No es que seamos “raros” por sentir emociones negativas. Lo primordial es entenderlas y procesarlas. Ante un “asalto” de ira debemos, serenarnos y decirnos: Es comprensible que me sienta molesto, porque acaba de ocurrir algo que me incomoda. Acto seguido, es lo que más nos beneficia, debemos “ordenar” a nuestro cerebro, que esa rabia es exagerada y que no tenemos que responder de tal manera, ante lo que me ocurre. Al aceptar la ira y luego “impedir” que nos domine y nos lleve a realizar acciones graves y negativas, estamos aprendiendo a reconocer y aceptar las emociones, al tiempo de colocarlas a nuestro beneficio.

En esos momentos de mucha rabia, ira, malestar o fuertes impulsos negativos, debemos:

Respirar profundo, oír música, serenarnos, pensar en momentos gratos, hacer ejercicios, leer, regar matas, reírnos mucho ….y nos daremos cuenta, que la Ira se disipa y no reaccionamos agrediendo a nuestro entorno.

Saber manejar esas rabias y fuerte alteraciones de nuestra serenidad y estabilidad emocional, es la diferencia entre quienes pueden soportar dificultades y quienes “mueren” en el intento y no logran materializar sus sueños y anhelos en sus vidas.

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Hasta la próxima semana. Gracias por leerme. Email: ywpalacios@cantv.net. Twitter: @Waldo_Negron. Instagram: @waldonegron

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