Columna: Desde El Orinoco

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Seamos responsables del destino de nuestras vidas

Quiero compartirles, algunas reflexiones sobre la importancia de hacernos conscientes de que somos los responsables, de nuestras vidas y de lo que podamos cosechar, bueno o malo, en nuestras existencias.

“Nuestras plegarias no son respondidas cuando se nos da lo que hemos pedido, sino cuando somos retados a ser lo que podemos ser”. Morris Adler

Este pensamiento de Adler, lo considero crucial y de total vigencia, para todos los seres humanos.

Estamos llenos de ejemplos, en todos los rincones del mundo, en diferentes culturas, edades y condición social. Todos los seres humanos, independiente de donde vivamos, nos hemos enterado de alguien que ha conquistado triunfos contra todo pronóstico.

Lo relevante apreciado lector, es que TODOS podemos alcanzar esos magníficos logros y satisfacciones. La diferencia está en; la actitud ante la vida en la manera de entender nuestra existencia y esa particular y personal manera de responder ante nuestros retos y las adversidades que nos pueda colocar la vida.

Abundan casos de personas exitosas y realizadas, con serias limitaciones físicas o en condiciones verdaderamente difíciles y complicadas. También son conocidos innumerables casos de quienes teniéndolo “todo”, han desperdiciado su vida y no han logrado trascender, lograr sus objetivos ni sentirse realizados.

La diferencia surge de una decisión. La decisión de adueñarte de tu vida. La elección de conectarte con la certeza de que, en última instancia, tu destino depende de ti mismo, unido a tus plegarias, oraciones y al desarrollo de tu espiritual, para estar en sintonía con Dios y sus infinitas bendiciones.

Tu éxito no lo determinan las circunstancias. Es tu respuesta ante las circunstancias, la actitud que asumes, las decisiones que tomas, las acciones que emprendes, lo que conforma tu futuro. Tú no puedes escoger las circunstancias que te rodean ni las crisis, adversidades, turbulencias y enormes cambios que ocurren a tu alrededor. Lo que sí puedes, y debes, escoger es tu acertada actitud ante la vida y las situaciones que se presentan en tu camino.

No es que las circunstancias no puedan afectarte. Claro que sí. Tú y yo somos humanos. Hay cosas que nos duelen, que nos roban energía, que nos hacen llorar y hasta sangrar. Pero luego del luto, de la caída, de llorar para descargar la rabia, la tristeza o el miedo ¿Qué decides hacer? ¿Qué actitudes escoges asumir? ¿A qué te comprometes?

Tus actitudes, decisiones y acciones son las que van a marcar la dirección de tu vida. Tu vida, tu éxito, tu progreso, tu superación, tu próximo nivel de calidad de vida, depende de ti. Está en ti. Está en tu capacidad para escoger una mejor respuesta, una respuesta diferente a la del pasado, una respuesta que te permita sentir que te adueñas de tu destino.,

¿Por qué hay gente que teniéndolo “todo” desaprovecha su potencial? Porque sea desde la arrogancia o desde la carencia de auto-estima o de la falta de formación, no se da cuenta de que la vida representa un regalo de Dios, del cual debemos adueñarnos y definir el rumbo de esa vida y los resultados que aspiremos a lograr.

¿Por qué hay quien parecía que tenía todo en su contra y aun así se superó y triunfó? Porque en algún momento de su existir hubo un momento, un instante crucial, en que decidió que su vida estaba en sus manos y salió a “construir” su propio destino

Es importante destacar la influencia de los padres sobre los hijos en relación a este asunto. No importa si tú eres un padre o una madre que le da “todo” a tus hijos o uno que pueda juzgarse con limitaciones económicas, sociales o culturales, parte de tu misión está en ayudar a germinar en tus hijos ese sentido de pertenencia y de responsabilidad por sus propias vidas. Hay que educarlos para que se valgan por sí mismos, para que tengan la actitud acertada ante la vida y se hagan responsables por sus vidas.

La responsabilidad que libera, que potencia. La responsabilidad que dice “mi vida, depende de mí”.

La responsabilidad que te hace aprender a no buscar culpables, que te impide verte como una víctima, que te permite buscar una mejor respuesta a tus actuales circunstancias. La responsabilidad que enciende el poder y libera el potencial más allá de cualquier circunstancia.

Responsabilízate por tu vida. No te veas ni te sientas como una víctima. Aduéñate de tu destino. No porque eres un súper héroe indestructible y todo poderoso, sino justamente porque eres humano. Y con tu humanidad, la aceptación de nuestros errores y omisiones, se deriva la rectificación, el equilibrio interno, la sanación y viene el poder para elegir algo diferente, una mejor respuesta, una nueva decisión, una acción decisiva que te permita acercarte hacia lo que quieres.

Quizá las circunstancias que en este momento te rodean, esas condiciones de vida o situaciones en las que te encuentras inmerso, no son las más deseables. Pero ¿será que en ellas está el regalo de la oportunidad que tienes para adueñarte de tu grandeza?

Vivir al efecto o ser causa generadora de un mejor futuro. Ser víctima o ser dueño de tu vida. La diferencia… está en ti.

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Waldo Negron

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