Columna: Desde El Orinoco

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¿Por qué Malgastamos Nuestro Tiempo?

“Hace muchos años leí una entrevista que le hicieron a un importante ejecutivo de la época. Aquel señor era lo que los expertos llaman hoy un “hombre de éxito”. Ya casi al final der la entrevista, le preguntaron:

¿Cómo es posible que usted haya acumulado tantos conocimientos culturales, si ha dedicado casi toda su vida a la ardua tarea de dirigir empresas y sortear situaciones difíciles?

A lo que este señor contestó: “Simplemente he utilizado los minutos con los que nadie cuenta. Por ejemplo, ¿Ve usted ese libro abierto sobre mi escritorio?; pues, cada vez que alguien por teléfono me dice…“un momentito”, pues yo continúo su lectura hasta que aparece el interlocutor. Usted no podría calcular cuantos libros ya me he leído mediante ese procedimiento”. La idea me pareció muy interesante.

Efectivamente, esos minutos “sueltos”, “al menudeo”, “sencillos” o como se les quiera llamar, están presentes en todo el camino de la vida diaria, ya sea usted un alto ejecutivo, un médico, un plomero, una ama de casa o un político. Si usted tiene la necesidad de aprovechar mejor el tiempo, sería bueno que se fijara en ellos”

¿Qué les parece, apreciados lectores?

Lo que acaban de leer, es un valioso testimonio del reconocido experto en temas gerenciales y organizacionales, Orlando Carnota Lauzón, en ocasión de referirse a la administración del tiempo de los gerentes, ejecutivos y de cualquier otra persona.

El referido experto, insiste en lo siguiente:

“Los minutos sueltos son como las habitaciones de un hotel: la que no se alquile hoy se pierde, pues ese ingreso dejado de obtener no puede recuperarse mañana.

De igual forma, el tiempo tiene que usarlo al momento, no puede guardarlo en una lata de galletas. Usted se sorprenderá de cuantas cosas puede hacer en los minutos al menudeo, tanto de interés personal como laboral, siempre que cree las condiciones para ello.

Les diré algo más, muchos de los minutos al menudeo se originan en deficiencias, fallas en la organización o errores, por lo que si usted los pudiera aprovechar, estaría convirtiendo desperdicios, en productos útiles”.

Lo que nuestro analista señala, es de absoluta incumbencia para todos. Insiste en que no desperdiciemos esos frecuentes, a veces inevitables, momentos en los cuales nos encontramos “sin hacer nada” bien sea por una eventualidad, por estar en una sala de espera, en un aeropuerto, en un taller, en un restaurante y otros tantos momentos ociosos que desaprovechamos. Si nos organizáramos mejor, podríamos estrujar esos incontables minutos en algo provechoso.

Para poder exprimir esos minutos, debemos “prepararnos”; vale decir, tomar las previsiones que permitan “explotar” esas oportunidades. Tener un libro a mano, trabajo de la oficina, agendas para realizar actividades y cualquier mecanismo que nos permita tener a la mano esa “arma” para sacar provecho de esos minutos, nos daría mayores posibilidades de aprovecharlos. De tal suerte, que cuando esos imprevistos se asomen, podamos “sacar” nuestra herramienta y comenzar a rendir frutos, en esos preciosos minutos.

Debemos vencer la “inercia” que representa el dejarnos llevar por la tentación de sostener conversaciones con otras personas, que al igual que nosotros se encuentran en esos minutos que nadie valora, con lo cual nos dejamos arrastrar hacia el desperdicio del tiempo.

Lejos de “quejarnos” porque nos vemos obligados a esos momentos de espera, de dar tiempo a otros, de hacer antesala o de cualquier otra actividad, cuyo control escapa de nuestras manos y que desencadenan en minutos, a veces muy largos, de espera por otros, lo que debemos hacer es aprovechar esos tiempos en nuestro crecimiento, aprendizaje y beneficio personal.

Les confieso que llevo tiempo aplicando esta “técnica” y me ha resultado de mucha utilidad. Son innumerables las actividades realizadas y libros leídos, mientras “espero” por otro. Además que evito el estrés y la tensión que suele generar la angustia de quien se impacienta y hasta desespera mientras hace antesala a otra persona o debe esperar por alguna actividad. Debemos saber “vivir” y manejar con acierto, las cosas que no dependen de nosotros mismos. Amén

Usufructuemos mejor nuestro tiempo. No lo sigamos malogrando. No es Renovable!!!

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Waldo Negrón.

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