Columna: En Absoluto

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Entre Colinas y Tepuyes 

Debo reconocer que la vida me ha brindado la oportunidad de tener amigos, no serán muchos, pero los tengo bien identificados, nos contamos mutuamente, quienes leen, saben que me refiero a ellos, tampoco soy de los que cree que la gente es buena después de muerta, no, sin embargo, hace unos años, mientras caminaba por la plaza Bolívar de Upata, junto a mi amigo Tato Velásquez, nos encontramos a un compatriota al que personalmente, tenía mucho tiempo que no veía, un bandolero terceado, acompañado, nos saludamos, preguntó en que andábamos y al comentarle de nuestras responsabilidades, nos despedimos y seguimos nuestros caminos. Acto seguido, Tato me comenta; ese es el ser más inteligente, habilidoso y político que yo conozco, al día siguiente, a las 5:00 am me llegan 3 mensajes de texto con recomendaciones políticas y poniéndose a la orden del entonces gobernador Rangel Gómez, después de una serie de infortunios políticos con el ex.

Luego de ser llamado a ayudar en el sur, comienza el fortalecimiento de una relación de amistad política, orientaciones, conversaciones, ratos de tertulia política y café, recuerdo el día que ganó como diputado, frente al CNE en Ciudad Bolívar, salió con su carpeta de proclamación y me dijo con un abrazo fraterno; hermano, esta proclamacion es tuya y nos reíamos, tenía nivel para el debate como pocos en el CLEB, era impetuoso, algunas veces había que frenarlo, pero sabía lo que hacía, cuando apuntaba, atinaba y a pocos le gustaba esa forma de ser, tenía la lealtad como principio, me consta, aunque a veces quería irse solo, cuando se empeñaba en cumplir una tarea, echaba el resto, que lo diga Yusleiby en esas campañas de Angostura. Una vez me dijo; Alarcon voy a reunión con Gil Barrios, al salir me dijo; misión cumplida, se aprendió mi nombre y lo mencionó varias veces, no me olvidará jamás y nos reíamos, ese era Aldrin Olivier Torres Salazar, un político como pocos, nada timorato, ex dirigente estudiantil, loco por entrar al equipo político del PSUV para profundizar en el por qué de algunas cosas y entendió. Defensor del pequeño minero, del humilde, del Dorado, su pueblo, le gustaba la salsa y el bolero, bailar pegado, conocía la troncal 10 como nadie, quería ser alcalde de Sifontes porque tenía un plan de desarrollo para su gente, decía que Tumeremo podía ser modelo de gestión, quiso ser diputado otra vez y luego entendió algunos elementos sobre el nivel del mar.

El tema es que hoy no está, lo desaparecieron junto a su “Rebecatita” como también le decía, mi hermana, amiga mucho más que él, de quien no haré mayores comentarios por respeto a su familia, pero, este arrebato no puede quedar impune, este crimen debe ser investigado hasta las últimas consecuencias, que la verdad retumbe entre colinas y tepuyes, que se llegue hasta el fondo de este asunto y que el reordenamiento y la justicia al pequeño minero que él peleaba sea considerado por el Estado venezolano. Ojalá no haya sido en vano su lucha y su opinión se mantenga a muchas voces.

A LO INTERNO:…