Columna: La Granja

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LA LACTOSA Y LA LACTASA, MITOS Y REALIDADES QUE DEBEMOS SABER

Hola a todos… La naturaleza humana a veces no es tan sencilla de comprender como muchos de nosotros nos la imaginamos. Podemos parecernos en el exterior, pero en el interior, las diferencias en el metabolismo, producción de sustancias químicas tales como proteínas, enzimas, grasas, carbohidratos y aminoácidos pueden afectar la manera, el tiempo, la transformación y la absorción de los alimentos que consumimos, modificando nuestra vida, hábitos y hasta como realizar actividades que para otros pueden ser catalogadas como “normales”, por tomar una definición abierta de lo que significa.

Una de estas sustancia a las que me refiero el día de hoy es la lactosa, que muchos no saben que es un azúcar formada por la combinación de dos azucares más sencillas (glucosa y galactosa), de allí su clasificación como disacárido. Es llamada “La Azúcar de la leche” y se encuentra presente en todas las leches de los mamíferos del mundo en menor  o mayor cantidad, que por lo general es consumida de forma directa o a través de productos preparados y procesados en todos los niveles de la cadena alimenticia.

Ahora bien, el problema como muchas veces hemos escuchado y nos han dado a entender no es la lactosa, ya que la definición de “Intolerancia a la lactosa”, es para mi entender particular un eufemismo, donde históricamente se ha culpado a la leche y sus componentes de un problema, cuando en realidad el problema se encuentra en el interior de nuestro cuerpo, ya que no producimos de forma parcial o total la proteína lactasa, responsable de convertir la lactosa en sus dos azucares más sencillos, que si son absorbidos de forma fácil y sin complicaciones por parte de los intestinos delgados.

Irónicamente, la presencia y posterior disminución de la lactasa en nuestro cuerpo está asociado a factores inicialmente relacionados como el tiempo de gestación y de alimentación con leche materna, la cual no debemos sustituir por formulas maternizadas libres de lactosa en los primeros meses de vida, ya que al no estar presente el disacárido, los intestinos delgados dejan de producir lactasa al no ver la necesidad de romper la lactosa, comenzando de esta forma el proceso de disminución gradual e inevitable de producción de esta proteína que por lo general llega a los niveles donde se hace más evidente su ausencia posterior a los 18 años de edad.

La ausencia de lactasa posterior a la ingestión de productos lácteos provoca una serie de síntomas, los cuales dependiendo de sus niveles y el metabolismo pueden ser de un 100% en las personas con dolor abdominal, distención abdominal, borborigmos y flatulencias; de un 78% con nauseas y vómitos; de un 70% diarrea y de un 30% estreñimiento.

Es importante mencionar que no todos presentaremos los mismos síntomas e intensidad en los incidentes, los cuales están relacionados con factores de consumo (cantidad, periodicidad y tipo de lácteos ingeridos), en combinación o no con otros alimentos iniciadores de reacción. Asimismo, esta también el nivel de actividad lactásica individual, la velocidad de vaciado gástrico, la motilidad intestinal, la microbiota (microorganismos) particular y la capacidad de absorción de agua por parte del colon.

Por último, si son del tipo de persona que padece la producción insuficiente de lactasa por parte de tu organismo, no la veas como una enfermedad, ya que las 2/3 partes de la población mundial, es decir la mayoría, padecen esta deficiencia, por lo tanto no se sientan mal, simplemente eviten los excesos como muchas otras cosas que pueden afectar nuestra salud.

Cuídense mucho…

Un Abrazo.

Ing. Carlos D. Indriago M.

indriago.carlos@gmail.com