Columna: La Granja

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 ¿ES POSIBLE LA EDUCACION AMBIENTAL SOSTENIBLE EN ENTORNOS RURALES?

Hola mis Amigos… El proceso de desarrollo rural en los últimos tiempos en Venezuela se ha distinguido por ser inalterable en cuanto a la posesión de la tierra. Por una parte, tenemos grandes extensiones de tierra en manos de muy pocos realizando actividades de monocultivos, que por lo general responden a programas de abastecimiento de materias primas para determinados mercados y por otra parte, pequeñas parcelas, dedicadas a la producción para el autoconsumo y en un cierto nivel para la venta. Aun así, ambos modelos territoriales tienen algo en común,  son desarrollados mayoritariamente de manera improvisada y sin acompañamiento técnico, utilizando procedimientos y agroinsumos que generan efectos nocivos para el entorno donde ellos mismos habitan y hacia el medio ambiente en general.

Es cada vez más frecuente encontrarnos a simple vista, paisajes que anteriormente estaban escasamente intervenidos y que en la actualidad poseen un nivel de transformación que hace pensar que sea poco probable su recuperación en el mediano y largo plazo, a consecuencia de los sistemas actuales de producción que nos han llevado a una degradación resultante de la extracción incontrolada y masiva de los recursos naturales, tomando como variable principal para esta declaración, la capacidad de resiliencia debidamente evaluada del lugar donde ocurre el impacto.

Para evitar esta situación, es necesario lograr una armonía entre el hombre y la naturaleza, para ello, se deben de desarrollar verdaderos proyectos de intervención orientados a la construcción de los espacios rurales que estén soportados en la creación y formación de personas ecológicamente responsables en las comunidades.

Es oportuno la comprensión de los productores, emprendedores e inversionistas, que mas allá de las ganancias y el beneficio que la tierra les pueda proporcionar, hay que tratar de dejarla lo más parecida posible a como esta se encontraba al momento de ser intervenida, por lo que todos por igual, deben desarrollar una sinergia entre la actividad productiva y la preservación del entorno natural, ambas interrelacionadas entre sí mediante la educación ambiental y las diferentes técnicas de desarrollo sostenibles.

La educación ambiental se debe de entender como un proceso de aprendizaje permanente, el cual es clave para el conocimiento de las relaciones naturaleza – sociedad – ambiente, convirtiéndose en la herramienta fundamental que a partir de la apropiación social del conocimiento, se sensibilice a la comunidad de su responsabilidad y su papel ante las problemáticas ambientales. Asimismo, el desarrollo sostenible debe de verse como un proceso social que no se consigue únicamente con programas técnicos y enseñanzas formales, sino que depende de los valores y formas de comportamiento humano, por ello se debe de fomentar una educación para establecer procesos que incidan en modelos de desarrollo basados en estrategias emocionales y pedagógicas que logren el mayor nivel de aprendizaje y aprensión, procurando en la medida de lo posible, que estos conceptos e ideas permanezcan el mayor tiempo posible en la mente de las personas que reciben esta información, sin importar la edad, condición social y económica.

Es de mi entender, que si es posible realizar este tipo de educación ambiental, solo es necesario que las comunidades rurales entiendan que todos somos parte del problema, pero también de la solución y que podemos obtener más, si cada uno respetando nuestra particularidad nos unimos como un todo.

Seamos mejores Ciudadanos, cuidemos el ambiente…

Un Abrazo.

Ing. Carlos D. Indriago M.

indriago.carlos@gmail.com