COMER PARA TENER SALUD

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Los seres vivos (unicelulares o pluricelulares) alcanzan máximo desarrollo, gran fortaleza inmunológica, fuerza reproductiva y salud plena de su organismo,  según la calidad nutritiva de lo que comen.

Esta es una regla que corresponde al diseño biológico, la cual nunca es violada por los animales que consideramos irracionales y que en cambio, gran parte de la sociedad humana la violenta en toda su extensión para garantizar intereses económicos de las clases dominantes.

El reconocido Dr. Rafael García Chacón en su libro Dietorerapia del Cáncer (2015) acota, “Cuando observamos como comen las diversas especies, descubrimos que no comen cualquier cosa, sino alimentos muy definidos y diferentes entre sí. Simplificando un poco, la vaca come pasto, el tigre carne y los pájaros granos. Aunque las necesidades nutricionales no son tan distantes, estas alimentaciones son bastante diferentes y además no son intercambiables entre sí.

Si le damos alimentación de una especie a la otra esta terminará enfermándose y acortando mucho la vida, así la vaco no puede alimentarse de carne y el tigre tampoco de pasto”.

Ante esta innegable realidad, podemos afirmar por una parte, que no todo lo que se come cumple con la función vital de nutrir, independientemente que apague la ansiedad de comer y por la otra, que para tener salud hay que comer de acuerdo a las especificaciones de nuestro diseño biológico

En una sociedad de consumo donde lo que importa es hacer dinero a costa de lo que sea, incluida la salud y la vida de los seres humanos, lo que comemos es un asunto de vida o muerte. Mala alimentación, mas enfermos, mas medicinas, mas muertos pero a fin de cuentas se genera mas dinero.

Se necesita un Manual de funcionamiento y mantenimiento del ser humano para abordar la salud. Que a nuestro modo de ver, es más fácil de entender que un Manual del Automóvil que todo el mundo aplica al pie de la letra y no hay errores como surtir gasoil al motor de gasolina o colocarle agua en lugar de aceite.

Nuestro organismo  tiene una lógica de funcionamiento que estamos obligados a conocer.

Nuestro organismo tiene una serie de especificaciones y combinaciones para los productos que tenemos que comer si queremos tener una eficiente en la nutrición que genere en salud y bienestar. Los productos a ingerir tienen que ser orgánicos, no deben ser industrializados.

Esto no es fácil de asumir y lograr en una sociedad de consumo, la sociedad que enferma, la cual ha impuesto un pensamiento único perverso para que la gente sea feliz matándose con “comida chatarra” y vea como normal el Síndrome X (hipertensión, obesidad, hiperlipidemia y diabetes) y el cáncer, que hacen más estragos en la población que la peor de las confrontaciones bélicas.

Salirse del campo de la sociedad que enferma requiere dos acciones conjuntas: aplicación de una política de Estado y una acción consciente de cada persona.

Lo más inmediato es la acción individual que tiene varias dimensiones: a) querer su cuerpo más que a su vehículo; b) estudiar el origen de lo que come para evitar lo industrializado, lo transgénico y lo contaminado; c) aprender a comer sano, sacando de inmediato del  menú, lo más dañino (refinados como sal, azúcar, harinas refinadas, margarinas y refrescos); d) formándose en gastronomía natural para aprender las combinaciones, la biocompatibilidad alimento-organismo y e) producir algunos alimentos vegetales bajo nuestro control.

Educar para tener salud comiendo sano, saludable, sabroso, suficiente y soberano debe ser un hecho cumplido en cada hogar, mediante el desarrollo cierto de las políticas escritas que tiene el Estado venezolano sobre la soberanía alimentaria.